Artemis II: el amerizaje perfecto después de una odisea espacial

La misión Artemis II marca un hito en la exploración espacial con su amerizaje perfecto en el Océano Pacífico

La misión Artemis II: un hito en la exploración espacial

La cápsula Orión de la misión Artemis II amerizó con éxito en el Océano Pacífico, después de una odisea espacial que la llevó más lejos de la Tierra que cualquier misión anterior. Los cuatro astronautas a bordo, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, se prepararon para el reingreso atmosférico, una de las fases más críticas de cualquier viaje espacial tripulado.

La cápsula Orión se desacopló del módulo europeo de servicio y reveló el escudo térmico, preparándose para el reingreso atmosférico a 40.000 km/h. La tripulación se encontraba bien dentro de la cápsula, mientras descendían con los paracaídas. A las 21:07 (hora Argentina), Artemis II amerizó en forma segura en el Océano Pacífico.

El reingreso atmosférico: un tramo crítico

Durante los seis minutos de incomunicación, la cápsula descendió a través de la atmósfera como un proyectil. El frenado fue brutal: de 40.000 km/h a velocidades compatibles con un amerizaje seguro. El calor generado por la fricción alcanzó los 2.670 ℃, convirtiendo a Orión en una antorcha incandescente en el cielo del Pacífico. Los astronautas resistieron este tramo sin contacto con la Tierra, concentrados en monitorear los sistemas internos, listos para reaccionar ante cualquier falla.

A 8.077 metros sobre el océano, la cápsula redujo su velocidad a 523 km/h gracias al frenado atmosférico. En ese punto, se activaron los sistemas pirotécnicos para el despliegue secuencial de los paracaídas. Primero, tres paracaídas de la cubierta de la bahía delantera de 2,1 metros de diámetro. Luego, dos paracaídas de frenado de 7 metros y, finalmente, a 2.896 metros, los tres paracaídas principales de 35,3 metros de diámetro y 140 kilogramos de peso cada uno.

La NASA y la Agencia Espacial Canadiense: un trabajo en equipo

La NASA y la Agencia Espacial Canadiense (CSA) coordinaron el entrenamiento para este tramo bajo un rigor extremo. La tripulación repasó procedimientos y ensayó simulaciones para cada posible falla. El astronauta retirado de la NASA Barry “Butch” Wilmore, uno de los dos que estuvo el año pasado varado en la Estación Espacial Internacional por varios meses a raíz del fallo en la cápsula Starliner de Boeing, explicó el estado de concentración absoluta: “Sabés que se acerca el apagón. Por eso, simplemente seguís adelante como en tus procesos normales, monitoreando. No hay mucho que puedas hacer”.

El amerizaje activa de inmediato el operativo de recuperación. Equipos militares y personal de la NASA a bordo del barco USS John P. Murtha se preparan para la extracción. Dos helicópteros y embarcaciones auxiliares se despliegan en cuanto la cápsula toca el agua. La escotilla se abre y los astronautas salen a una balsa inflable, denominada “Front Porch”, donde esperan el traslado médico.

Un hito en la exploración humana del espacio

La experiencia de cruzar la atmósfera a 40.000 km/h, envueltos en plasma y bajo la protección de un escudo térmico, marca un hito en la exploración humana del espacio. La secuencia final, desde el apagón de comunicaciones hasta el rescate, se desarrolla con tal rapidez que apenas da margen para asimilarla. La misión Artemis II abre así el camino para futuras expediciones lunares, con la mirada puesta en el regreso de la humanidad a la superficie de la Luna en los próximos años.

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