El ministro de Economía, Luis Caputo, emprenderá un viaje a Washington D.C. el próximo martes para participar en las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial. La delegación argentina, que también estará integrada por el viceministro José Luis Daza y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, buscará avanzar en la aprobación de la segunda revisión del acuerdo con el FMI, lo que permitiría el desembolso de USD 1.000 millones pendientes.
La segunda revisión, un punto clave
Según fuentes oficiales del Ministerio de Economía, la semana que viene se dará a conocer la agenda oficial de las reuniones. Desde febrero, funcionarios de Economía se encuentran en conversación con los equipos del FMI por la segunda revisión. En los primeros días de febrero, una misión del organismo internacional visitó Buenos Aires para debatir sobre el acuerdo. Luego, las conversaciones continuaron a finales del mes cuando una delegación argentina, encabezada por el viceministro Daza, viajó a Estados Unidos.
El desafío de las reservas
El principal obstáculo surge en la definición de los nuevos objetivos. Aunque el Banco Central tuvo un buen ritmo de compras de dólares en los primeros meses de 2026, las dificultades persisten. Desde principios de año, el BCRA compró cerca de USD 5.000 millones, aproximadamente la mitad de la meta prevista para 2026 (USD 10.000 millones). Sin embargo, estas compras no se tradujeron en igual medida en las reservas brutas: la mayor parte de los dólares adquiridos por el BCRA fue absorbida por el Tesoro, que los utilizó para pagos y obligaciones inmediatas en moneda extranjera.
La estrategia de compras del Banco Central
El ministro Caputo había manifestado que esto no sucedería este año, ya que Argentina disponía de fuentes de financiamiento internacional para afrontar los vencimientos de deuda pública. Sin embargo, la realidad muestra que el acceso al mercado internacional es limitado, lo que obliga al Gobierno a depender casi exclusivamente de las compras diarias en el mercado cambiario, que luego el Tesoro utiliza para gastos y obligaciones inmediatas, anulando el efecto positivo sobre las reservas netas.
Sebastián Menescaldi, director asociado de la consultora EcoGo, destacó que el punto central de la discusión de la segunda revisión del FMI no pasa por la política fiscal ni por la emisión monetaria, sino por la dificultad para transformar las compras de dólares en reservas acumuladas. Menescaldi resaltó que la falta de acceso al mercado internacional obliga al Gobierno a depender casi exclusivamente de las compras diarias en el mercado cambiario, que luego el Tesoro utiliza para gastos y obligaciones inmediatas, anulando el efecto positivo sobre las reservas netas.
El objetivo de la reunión
Con la presencia de Caputo, Daza y Bausili en los Estados Unidos, el objetivo será mostrar fortaleza institucional en las conversaciones con el FMI y representantes de países miembros del organismo para avanzar en la aprobación del desembolso de USD 1.000 millones. La estrategia de compras del Banco Central, y la administración de fondos por parte del Tesoro, continuará como eje del debate en las próximas semanas.
El escenario de negociación está condicionado por la limitada capacidad de acceso a fuentes alternativas de financiamiento. El equipo económico descarta salir a emitir deuda dada la situación del nivel del índice de riesgo país, aunque en la última semana descendió a 550 puntos básicos. Sin acceso a dólares frescos en los mercados, el Banco Central depende del superávit comercial y de la intervención diaria en el mercado cambiario, que, a pesar de ser relevante, no logra reflejarse en un incremento sustancial de reservas netas por la absorción de fondos que realiza el Tesoro.
La búsqueda de un nuevo acuerdo
Cuando se oficialice el nuevo acuerdo, además de las metas que se fijen de acumulación de reservas, se verá si el ministro logró convencer al FMI de cambiar el cronograma y que, en lugar de ser trimestral, sea anual. Caputo dijo en una entrevista: “Para mí, decir vamos a comprar más o menos dólares en tal fecha sería arrogante, eso incluso lo hablamos con el Fondo. Normalmente, tenemos que poner metas trimestrales, y nosotros le decimos: ‘Podemos poner metas trimestrales, pero lo lógico sería una meta anual, porque yo, realísticamente, no puedo decirles con certeza que puedo comprar más en esta fecha que en esta’. Porque por ahí los exportadores retienen o adelantaron exportaciones y después cancelan, no podés saber. Si podés tener una estimación sobre cuánto vas a comprar”.
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