La guerra de Irán y el papel de China
La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha generado un escenario complejo en la región, y China se ha pronunciado relativamente poco en las primeras semanas del conflicto. A pesar de ser un aliado histórico de Irán, Beijing ha mantenido una distancia prudente, sin mostrar señales de duelo por el asesinato del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei. La respuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores chino a la elección de su hijo, Mojtaba, como sucesor, se limitó a declarar que había «tomado nota de los informes pertinentes».
Observando con recelo, Beijing ha intentado posicionarse como una especie de artífice de la paz, pero también mantener cierta distancia de la guerra en una región donde su influencia militar es mínima. Este esfuerzo prudente pone de manifiesto la delicada diplomacia china, que busca evitar cualquier tensión con Washington al tiempo que pretende presentarse como una gran potencia responsable, según analistas.
Preocupaciones económicas y energéticas
Para Beijing, las preocupaciones económicas y energéticas son primordiales, y existen pocos incentivos para involucrarse demasiado en el conflicto. La guerra ha interrumpido las cadenas de suministro y disparado los precios del petróleo, lo que podría afectar negativamente la economía china. Aunque China es el mayor exportador mundial y tiene vastas reservas estratégicas de energía, el país no es inmune a la perturbación económica derivada de una guerra prolongada en Oriente Medio.
El aumento de la inflación y los costos derivados de la escasez mundial de energía, junto con una menor demanda mundial de exportaciones, serían devastadores para la economía china. Además, China es el mayor comprador de petróleo iraní, lo que la convierte en un actor importante en la región. La seguridad del estrecho de Ormuz, un punto estratégico por donde fluye una gran parte del petróleo y el gas mundiales, es fundamental para los intereses chinos.
La crítica china al bloqueo naval estadounidense
Esta semana, China criticó duramente el bloqueo naval estadounidense del estrecho de Ormuz, calificándolo de «medida peligrosa e irresponsable». El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun, declaró que «esto solo agravará la confrontación, aumentará la tensión, socavará el ya frágil alto el fuego y pondrá aún más en peligro el paso seguro por el estrecho de Ormuz».
China cree que solo un alto el fuego completo puede crear las condiciones fundamentales para aliviar la situación. Aunque China probablemente tiene la influencia geopolítica para presionar a Irán a aceptar un acuerdo para poner fin a la guerra, el líder chino Xi Jinping no ha mostrado ninguna intención de hacerlo, dado que China tiene poco que ganar.
La política exterior de Beijing
Un principio fundamental de la política exterior de Beijing es la no injerencia. Beijing no quiere llamar la atención por su papel en la guerra de Irán ni generar expectativas sobre las nuevas responsabilidades que esté dispuesto a asumir para lograr la estabilidad en la región. Ryan Hass, exdirector para China, Taiwán y Mongolia del Consejo de Seguridad Nacional, declaró que «para China, ejercer el liderazgo en la región no es un premio que se pueda alcanzar, sino una trampa que se debe evitar».
China también tiene que mantener un equilibrio en sus relaciones con los Estados del Golfo en Oriente Medio. En las últimas semanas, ha celebrado reuniones diplomáticas con los estados del Golfo, incluyendo una visita del príncipe heredero de Abu Dabi, Khaled bin Mohamed al-Nahyan, en un intento por desempeñar un papel constructivo como país responsable.
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