La mayoría de los frigoríficos vienen con un compartimento diseñado específicamente para los huevos en la puerta, pero la verdad es que este es el peor lugar para guardarlos debido a los constantes cambios de temperatura que pueden favorecer el crecimiento de bacterias como la Salmonella.
La trampa térmica
La puerta del frigorífico es la zona más expuesta a los cambios térmicos, lo que puede ser peligroso para la conservación de los huevos. Cada vez que se abre la nevera, la temperatura en los estantes de la puerta fluctúa drásticamente, creando un ambiente propicio para el crecimiento bacteriano.
La temperatura ideal
Para mantener a raya a la Salmonella, la temperatura debe ser estable e inferior a los 4 °C – 10 °C. Sin embargo, en las baldas de la nevera, esto no siempre se consigue.
Cómo conservarlos correctamente
Las autoridades sanitarias recomiendan meter los huevos directamente en las baldas interiores, preferentemente en las inferiores o medias, donde la temperatura se mantiene estable por debajo de los 4 °C. También es importante conservarlos en su envase original, ya que el cartón protege los huevos de posibles golpes, actúa como barrera contra la pérdida de humedad y previene que la cáscara absorba olores de otros alimentos.
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