El reclutamiento forzado de estudiantes universitarios en Rusia: un llamado a la guerra

El Kremlin lanza una campaña para reclutar estudiantes universitarios a la guerra, con promesas de oportunidades tecnológicas y bonificaciones, pero detrás de esta oferta se esconde un contrato militar estándar sin fecha de vencimiento

La campaña del Kremlin para reclutar jóvenes

En los pasillos de las universidades rusas, se han colocado carteles y se han compartido videos en las redes sociales de las facultades, convocando a los estudiantes a reuniones a puertas cerradas. Detrás de esta campaña se esconde una estrategia del Kremlin para reclutar estudiantes universitarios y sumarlos a las Fuerzas de Sistemas No Tripulados, una rama militar creada en noviembre de 2024. La promesa es atractiva: oportunidades tecnológicas de vanguardia y bonificaciones federales y regionales de al menos 400.000 rublos cada una. Sin embargo, detrás de esta oferta se esconde un contrato militar estándar sin fecha de vencimiento.

El mensaje oficial y la realidad

Los videos difundidos por las universidades seducen a los jóvenes con el lenguaje de la cultura joven. “Te dijeron que perdías el tiempo con los videojuegos”, dice la voz en off de uno de los videos. “Pero hay un lugar donde tu experiencia es especialmente valiosa.” Sin embargo, según abogados y expertos consultados, este contrato es una trampa. “Se trata de un contrato común con el ejército ruso, sin plazo definido, sin condiciones especiales”, declaró Artem Klyga, abogado militar ruso. Los estudiantes que firman quedan sujetos a las órdenes del Ministerio de Defensa sin posibilidad de elegir destino ni función.

La presión y la coerción

La presión sobre los estudiantes es alta. Algunos han sido convocados a reuniones específicas en las que el reclutamiento se presentó como la única alternativa a la expulsión. Un estudiante relató que en una jornada reciente “la oficina de alumnos casi expulsó a un tercio de nuestro grupo y los forzó a firmar un contrato en el acto para conservar su lugar.” Los plazos para regularizar materias han sido acortados deliberadamente, elevando el número de estudiantes en situación de vulnerabilidad. La práctica de identificar a alumnos de primer año con dificultades de salud mental o de adaptación para someterlos a “conversaciones personales” en las que se les presentaba el alistamiento como una solución a sus problemas económicos y académicos también es común.

El panorama más amplio

La campaña universitaria se inscribe en un panorama más amplio de dificultades para el Kremlin. Funcionarios occidentales estimaron en febrero que Ucrania había logrado infligir bajas superiores al ritmo de incorporación de nuevos soldados rusos durante varios meses consecutivos. El presidente ucraniano Volodímir Zelensky afirmó a fines de marzo que Rusia había perdido 89.000 efectivos entre muertos y heridos graves en lo que va de 2026, mientras reclutaba apenas 80.000 en el mismo período. La presión sobre los universitarios es un indicador claro de que el Kremlin está intentando ampliar sus facultades para un reclutamiento más coercitivo que nunca.

La reacción de los estudiantes

Los propios estudiantes parecen no estar convencidos con la campaña del Kremlin. “Entre mis compañeros, mis amigos de la universidad, nadie está considerando firmar un contrato”, le dijo uno de ellos a CNN. Otro fue más categórico: “Nunca imaginé que mi querida universidad se convertiría en algo de lo que tendría que proteger a mis amigos.”

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