La noche del 24 de junio de 1982
Volaban dentro de una oscuridad total. Los 248 pasajeros del vuelo 009 de British Airways, que circulaba a 11.277 metros de altura sobre el Océano Índico, descansaban tranquilamente. Habían partido del aeropuerto de Heathrow, en Londres, y el itinerario tenía escalas programadas en Bombay, Kuala Lumpur, Perth y Melbourne antes de llegar a su destino final en Auckland. Los quince miembros de la tripulación habían abordado el avión en Kuala Lumpur.
La emergencia
No hubo turbulencias, pero dentro de lo que parecía una noche cerrada y sin luna, por las ventanillas del avión, algunos pasajeros observaron un espectáculo de destellos, luces eléctricas estáticas, bailando entre las espesas nubes. Cada tanto se veían también reflejos de una luz blanca brillante. Eric Moody, el piloto, había ido al baño. El ingeniero de vuelo lo llamó para que volviera de inmediato. Mientras lo hacía, Eric observó preocupado bocanadas de humo saliendo de las rejillas de ventilación de la aeronave y percibió un marcado olor acre que no supo identificar.
El milagroso aterrizaje
La tripulación del Boeing 747 logró aterrizar a ciegas en el Aeropuerto Internacional Halim Perdanakusuma de Yakarta, después de que los cuatro motores del avión se detuvieran debido a la ingestión de cenizas volcánicas. El vuelo 009 de British Airways había partido de Londres con destino a Auckland, y estaba sobrevolando el Océano Índico cuando se produjo la emergencia. La tripulación, liderada por el capitán Eric Moody, logró mantener la calma y tomar las decisiones correctas para salvar la vida de los 248 pasajeros a bordo.
La causa del incidente
Se descubrió que el Monte Galunggung, un volcán activo a 180 kilómetros al sureste de Yakarta, había entrado en erupción y despedido cenizas volcánicas mientras el avión lo sobrevolaba. Las cenizas habían causado que los motores del avión se detuvieran, y la tripulación había tenido que tomar medidas de emergencia para aterrizar el avión de manera segura.
Consecuencias y legado
El incidente del vuelo 009 de British Airways tuvo un impacto significativo en la aviación. Se cambiaron los protocolos de aviación y se implementaron nuevos sistemas de alerta para detectar la presencia de cenizas volcánicas en el aire. El capitán Eric Moody fue condecorado por su heroísmo y se convirtió en un ejemplo a seguir para los pilotos de todo el mundo. El Boeing 747 que estaba en servicio en ese momento continuó volando hasta 2004, cuando fue desguazado en el aeropuerto de Bournemouth, Dorset, Inglaterra.
La historia de Eric Moody
Eric Moody nació el 7 de junio de 1941 en el Reino Unido. Desde que vio a los tres años los combates aéreos de la Segunda Guerra Mundial sobre los muelles de Southampton, dijo que sería piloto de caza. A los 16 empezó a volar planeadores. Esa experiencia de volar sin motor le resultaría clave en el accidente. Moody murió a los 82 años, el 18 de marzo de 2024, mientras dormía en la absoluta tranquilidad de su casa en Chilworth, Hampshire.
Explora más noticias en nuestra sección: Argentina
