El gobierno japonés calificó de inaceptable la decisión de China de sancionar al legislador Keiji Furuya por visitar Taiwán. El viceportavoz gubernamental Masanao Ozaki exigió la revocación inmediata de las medidas y presentó una protesta formal ante China. Las sanciones congelan los bienes y activos de Furuya en China y le prohíben la entrada al país.
La postura de Japón
Furuya, de 73 años, preside el Consejo Consultivo de Parlamentarios Japón-República de China y ha visitado Taiwán en varias ocasiones. En su última visita, se reunió con el presidente de la isla, William Lai, y abogó por ampliar la cooperación en inteligencia artificial y seguridad energética.
La respuesta de China
La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, describió las sanciones como respuesta a los “actos abominables” de Furuya y advirtió que buscan “servir de advertencia a otros”. La crisis diplomática entre Japón y China se agudizó en noviembre pasado, cuando la primera ministra Sanae Takaichi planteó intervenir militarmente en Taiwán si China atacara la isla.
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