En un contexto de creciente tensión global, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, advirtió sobre los riesgos que plantea el programa nuclear iraní tras la pérdida de supervisión directa del uranio enriquecido en el país.
La situación en Irán
Grossi detalló que la OIEA perdió acceso inmediato a 440 kilos de uranio altamente enriquecido en territorio iraní tras los conflictos recientes, lo que genera una situación de incertidumbre y riesgo para la estabilidad internacional.
En diálogo con el programa Inside Geopolitics de The Economist, Grossi reveló que hasta días antes de la llamada “guerra de doce días”, su equipo mantenía inspecciones regulares y registros “al gramo” de ese material, aunque advirtió que actualmente no se cuenta con información precisa sobre el paradero del uranio.
El desafío de la verificación
Grossi explicó que el uranio se halla en forma gaseosa, almacenado en botes ubicados en “túneles de difícil acceso” en Isfahan y otras localizaciones, lo que dificultaría cualquier extracción forzosa por medios militares.
Consultado acerca de la factibilidad de una operación comando para extraer el material, fue categórico: “Mover ese material requiere condiciones muy específicas para hacerlo seguro. No es una operación fácil”.
La importancia de la diplomacia
Grossi sostuvo que el único modo eficaz de frenar el avance hacia un arsenal nuclear es un régimen de inspecciones robusto y cooperación plena con la OIEA.
Defendió la vía diplomática: “Creo en la diplomacia, en los acuerdos. Ha llegado el momento de sentarse a la mesa y considerar opciones para que Irán mantenga un programa nuclear civil, como han manifestado”.
El riesgo de una carrera armamentista
Grossi advirtió que el contexto regional y global acentúa la preocupación por un eventual efecto dominó, y que está genuinamente preocupado por una carrera armamentista masiva, donde muchos países intenten obtener una bomba ahora.
Anticipó que este será uno de los ejes de su mensaje en la próxima conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación, que se celebrará en Nueva York.
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