La estrategia maestra de EE. UU. para dominar el mercado energético global

Estados Unidos ejecuta una estrategia para dominar el mercado energético global, dejando a Europa y Asia dependientes del dólar estadounidense.

Un nuevo orden energético

Hace apenas cinco años, el panorama energético mundial era completamente diferente. Rusia abastecía a Europa con 150.000 millones de metros cúbicos de gas natural anualmente, mientras que Irán y Venezuela vendían crudo pesado a China al margen del sistema financiero del dólar. Sin embargo, hoy en día, este escenario ha cambiado drásticamente.

El primer movimiento: Europa

El conflicto en Ucrania sirvió como pretexto para impuestas sanciones que redujeron las exportaciones de gas ruso a Europa de 150.000 millones a 40.000 millones de metros cúbicos. Además, la destrucción del gasoducto Nord Stream eliminó cualquier posibilidad de recuperación. Como resultado, Estados Unidos pasó de suministrar el 28% del gas natural licuado (GNL) europeo en 2021 al 58% en 2025, exportando un récord de 111 millones de toneladas métricas.

El segundo movimiento: Siria

La caída del régimen de Assad en Siria cortó la conexión crítica entre la Ruta de la Seda china y el Mediterráneo, dejando a Irán geográficamente aislado y abriendo el camino para los eventos que siguieron.

El tercer movimiento: Venezuela

En enero de este año, Estados Unidos tomó efectivamente el control de las mayores reservas de crudo pesado del mundo en Venezuela. La costa del Golfo norteamericana cuenta con el complejo de refinación más avanzado del planeta, capaz de procesar cientos de miles de barriles diarios de crudo venezolano.

El cuarto movimiento: Irán y el shock energético en Oriente Medio

El ataque israelí al campo de gas South Pars, el mayor yacimiento de gas natural del mundo, desencadenó una cadena de eventos que han llevado a un shock energético en la región. La evaluación de QatarEnergy indica que el 17% de su capacidad exportadora se ha perdido, y la recuperación tomará hasta cinco años.

Consecuencias y estrategia

La estrategia de Estados Unidos va más allá del control del mercado energético. La dependencia de los compradores es más profunda debido a la infraestructura de GNL, que requiere contratos a largo plazo y terminales de regasificación. Además, la inteligencia artificial es una industria física que requiere electricidad y chips, lo que da a Estados Unidos una ventaja significativa en la carrera hacia la superinteligencia artificial.

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