La escasez de combustible se está convirtiendo en un problema mayúsculo en varios países de Asia, donde la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha cortado el suministro de petróleo y gas. En Bangladesh, los ladrones están robando combustible en plena noche y asaltando vehículos de transporte para acumular provisiones.
La violencia se desata
Los trabajadores de las estaciones de servicio en Bangladesh, India y Pakistán han muerto en robos de combustible o en agresiones motivadas por la ira ante la falta de suministros. En Filipinas, miles de trabajadores del transporte se declararon en huelga para protestar por el alza vertiginosa del precio del diésel.
El gobierno busca soluciones
Los gobiernos de Asia han recurrido a sus reservas fiscales para sustituir las importaciones de petróleo y gas de Oriente Medio, bloqueadas o destruidas por Irán en represalia por la campaña de bombardeos de Estados Unidos e Israel. Sin embargo, ante la incertidumbre sobre el progreso de las negociaciones entre Washington y Teherán, y los indicios de que Estados Unidos se prepara para una invasión terrestre, estos esfuerzos de mitigación podrían no ser sostenibles.
La situación empeora
En Bangladesh, los conductores han formado largas filas de varios kilómetros, y debido a la gran demanda, las gasolineras se quedan sin combustible en tan solo unas horas, lo que genera aún más pánico. Los ataques a diario en las gasolineras han aumentado, y los trabajadores han recibido amenazas de que sus gasolineras serán incendiadas.
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