El caso del soldado Rodrigo Andrés Gómez
La investigación por el suicidio del soldado Rodrigo Andrés Gómez, hallado muerto en la Quinta de Olivos, llevó a la detención de un grupo de delincuentes presos en la Unidad N°36 del complejo de cárceles de Magdalena. El motivo: una extorsión sexual llevada adelante por una banda liderada por estos detenidos, que utilizaban celulares para comunicarse y llevar a cabo sus planes.
La medida que permitió los celulares en las cárceles
El Tribunal de Casación Penal de la Provincia de Buenos Aires dictó un fallo en 2020 que permitió el ingreso de teléfonos a las cárceles para evitar el aislamiento de los detenidos durante la pandemia del coronavirus. Sin embargo, esta medida se ha mantenido vigente incluso después de que la pandemia haya terminado.
Las estadísticas y la realidad
Según fuentes oficiales, más de 25 mil celulares fueron incautados en requisas en 2018. En la actualidad, se estima que el 85% de los detenidos en el Servicio Penitenciario Bonaerense cuenta con acceso a un teléfono sin control judicial. La pregunta es: ¿esta baja de la conflictividad que traen es real?
El perfil de violencia de los detenidos
El Servicio Penitenciario Federal, que no permite celulares, tiene un perfil de violencia distinto al de los penales bonaerenses. Sin embargo, la tasa de castigo es levemente mayor en los penales federales.
El caso de “La Banda del Millón”
La organización de ladrones de dólares y joyas con base en la villa La Cava de San Isidro, integrada por menores de hasta 12 años, es un ejemplo paradigmático de cómo los celulares permitidos en las cárceles pueden ser utilizados para cometer delitos.
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