Trump y el régimen iraní reabren negociaciones para frenar el programa nuclear

La insistencia diplomática de Pakistán, Turquía y Omán logra que Trump y el régimen iraní reabran las negociaciones para frenar el programa nuclear

La insistencia diplomática de Pakistán, Turquía y Omán

La insistencia diplomática de Pakistán, Turquía y Omán para reconstruir un canal de negociación entre Estados Unidos e Irán empieza a exhibir ciertos resultados, pese al doble bloqueo que Washington y Teherán protagonizan en el estrecho de Ormuz.

El contexto de las negociaciones

Donald Trump siempre exigió que Irán desmantele su proyecto nuclear, ante la permanente negativa de Mojtaba Khamenei. Y al final, esas profundas diferencias entre el presidente de Estados Unidos y el líder religioso iraní implosionaron la negociación convocada por Pakistán.

El bloqueo doble en Ormuz causa costos económicos y políticos para Estados Unidos e Irán, ya que la administración republicana es cuestionada por el aumento del combustible y los productos básicos de la canasta familiar, mientras que el régimen chiíta perdió un modelo de financiación que asfixia su débil economía.

Las conversaciones indirectas

Estados Unidos e Irán retomaron conversaciones indirectas -a través de Turquía, Oman y Pakistán- para definir una nueva ronda de conversaciones que podría tener como escenario Islamabad o la embajada de Oman en Ginebra (Suiza). Pero antes de fijar la locación y los nombres de los negociadores, Washington y Teherán deben acordar una hoja de ruta que evite un nuevo fracaso diplomático.

Ese compromiso se asienta sobre los tiempos para enriquecer el uranio que irán escondiendo bajo las montañas. Esta diferencia clave dilata la decisión política de convocar a otra negociación diplomática entre Estados Unidos e Irán.

La posición del régimen chiíta

La posición del régimen chiíta no es inédita. Antes de la guerra que inició a fines de febrero, Irán había propuesto a Estados Unidos en Ginebra que podía postergar su proyecto nuclear por cinco años.

En cambio, la oferta diplomática de la Casa Blanca es novedosa. Trump siempre exigió que se desmantele todo el proyecto nuclear de los ayatollahs y que se entregue a Estados Unidos o un tercer país todas las existencias del uranio enriquecido por Irán.

El papel de Steve Witkoff y Jared Kushner

Steve Witkoff -enviado especial de la Casa Blanca a Medio Oriente- y Jared Kushner -yerno de Trump- recuperaron su protagonismo en las negociaciones, tras el fracaso diplomático de JD. Vance -vicepresidente de Estados Unidos- en el cónclave de Islamabad.

Witkoff y Kushner dialogan con Abbas Araghchi -canciller iraní-, que a su vez consulta con Mohammad Baqer Qalibaf -titular del Parlamento iraní- y el líder religioso Khamenei.

El temor de la administración republicana

Hasta anoche en DC, Witkoff y Kushner no tenían respuesta de Araghchi y tampoco de Qalibaf. El temor de la administración republicana es que suceda un incidente militar en el estrecho de Ormuz y que toda la negociación previa estalle en mil pedazos.

La Guardia Revolucionaria de Irán desplegó tropas, misiles, lanchas y minas submarinas para proteger su posición estratégica en el golfo Persico, mientras que Estados Unidos dispuso el portaaviones USS Abraham Lincoln y seis destructores en las afueras de Ormuz y sobre el golfo de Oman.

“Nos ha contactado la otra parte. Quieren llegar a un acuerdo a toda costa”, sostuvo ayer Trump en la Casa Blanca.

El deseo de Witkoff, Kushner y Araghchi es trazar una hoja de ruta con consensos mínimos que permitan anunciar una nueva ronda de negociaciones entre Estados Unidos e Irán.

Si finalmente sucede, la cita sería el sábado 18 de abril.

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