Argentina

Lavagna se va y la inflación se queda: qué cambios en el IPC hubieran significado

La decisión del Gobierno de suspender la divulgación del nuevo índice de inflación ha generado especulaciones sobre qué cambios hubieran significado para la economía argentina.

Lavagna se va y la inflación se queda: qué cambios en el IPC hubieran significado

La sorpresiva renuncia de Marco Lavagna a la conducción del Indec desató inmediatamente las sospechas que se confirmaron con el paso de las horas: el Gobierno decidió suspender casi sobre la hora la divulgación del nuevo índice de inflación correspondiente a enero.

La decisión del Gobierno

La fecha de divulgación estaba prevista para el próximo 10 de febrero, pero, a último momento, hubo un cambio de opinión. El organismo estadístico difundirá el martes de la semana que viene el dato del primer mes del año con la ponderación de canasta de 2004 y no con la nueva metodología que se venía trabajando en los últimos meses.

¿Qué cambiaría con la nueva metodología?

Según la medición de Martín Rozada, econometrista de la Universidad Di Tella, la inflación latente, que es justamente calcular el índice de precios a partir de esa canasta de consumo actualizada en vez de tomar en cuenta la de 2004, estuvo según esta metodología 2,1 puntos porcentuales por encima de la oficial.

Los servicios ganarían peso

Los servicios ganarían peso en forma significativa en detrimento de los bienes (aproximadamente 12 puntos porcentuales). Los alimentos y bebidas no alcohólicas cederían aproximadamente 6 puntos porcentuales de participación en el IPC (de los cuales 2 puntos porcentuales serán atribuibles al agrupado carnes y derivados).

La ponderación de combustibles subiría

Por su parte, las prendas de vestir y calzado disminuirían su participación desde el 8,2% implícito en 2025 en el IPC anterior a aproximadamente 6,8% en el nuevo. En sentido contrario, se destaca el incremento de casi 3 puntos en la ponderación de combustibles y lubricantes.

Los alquileres aumentarían su peso

Uno de los ejemplos más claros es el de los alquileres, que pasaba de 3% a 6% de ponderación. Las actualizaciones de las tarifas de los servicios públicos, los mecanismos indexatorios en alquileres y expensas, y la evolución de los salarios tenderán a impactar relativamente más en el nuevo IPC.

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