La boca, un eslabón clave en la lucha contra el cáncer
La salud de nuestra boca puede ser clave en la lucha contra el cáncer de mama

A menudo pensamos en la salud de nuestra boca como algo completamente aislado que no tiene más trascendencia que las odiosas caries que nos obligan a ir al dentista o el mal aliento. Sin embargo, la ciencia lleva años advirtiendo que la boca es la puerta de entrada a sistemas mucho más complejos, como por ejemplo con la posibilidad de que una bacteria de nuestras encías viaje hasta el tejido mamario y pueda acelerar el crecimiento tumoral.
La bacteria más común de la periodontitis tiene una relación clara con el cáncer de mama
La protagonista de este nuevo descubrimiento es la bacteria Fusobacterium nucleatum, una vieja conocida de los dentistas. Estamos hablando de una bacteria oportunista que prospera en la placa dental y es una de las principales culpables de la periodontitis, que sin duda es una de las enfermedades más reconocidas de las encías.
Su efecto
El estudio en este caso utilizó ratones para simular dos escenarios diferentes con el objetivo de ver cómo se comportaba esta bacteria tan común. El primero de ellos fue inyectar la bacteria en mamas de ratones sanos, donde se comenzaron a ver lesiones inflamatorias precancerosas.
En el caso de inyectar en tumores existentes es donde las alarmas saltan, puesto que en estos ratones la presencia de la bacteria triplicó el tamaño del cáncer y provocó metástasis pulmonares en el 100% de los casos observados.
Cómo lo hace
Es la pregunta del millón: ¿cómo sabe una bacteria de la boca que tiene que ir al pecho y cómo logra hacer tanto daño? La ciencia ha encontrado una explicación a nivel molecular que comienza con la inflamación de las encías en una enfermedad periodontal, puesto que esto provoca que la bacteria pueda pasar al torrente sanguíneo.
Una vez en el torrente, la bacteria comienza a viajar y se aprovecha de una proteína muy específica, llamada Fap2, que actúa como una llave que busca una cerradura específica: un azúcar llamado Gal-GalNAc, que resulta ser muy abundante en la superficie de las células del cáncer de mama.
Creando un escudo
Una vez que la bacteria se adhiere al tejido gracias a esta especificidad comienza a colonizar, pero también tiene la capacidad de suprimir a las células encargadas de nuestra defensa. Y concretamente de las que nos defienden de las células cancerosas que se saltan los puntos de control del organismo.
Además, induce un daño directo en el ADN y coloniza preferentemente las células que tienen mutaciones en el gen BRCA1, exacerbando el riesgo en personas genéticamente predispuestas.
La higiene dental
El resultado de esta investigación nos lleva a una pregunta muy clara: ¿no lavarse los dientes causa cáncer? Lógicamente no. En el campo de la salud, la causalidad no es tan simple como ‘haga esto y pasa lo otro’, sino que funciona como una acumulación de riesgos que van aumentando las posibilidades de que se genere un problema como un cáncer.
En este caso, la ciencia apunta a que tener periodontitis, debida a la mala higiene sostenida en el tiempo, tiene un asociado un aumento de en torno al 22% del riesgo de sufrir cáncer de mama.
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