El misterioso caso de los estornudos por chocolate negro: ¿una herencia de los neandertales?

El chocolate negro puede ser el culpable de tus estornudos incontrolables, pero no es una alergia, sino una herencia de los neandertales

El chocolate negro, conocido por su sabor intenso y amargo, puede desencadenar una serie de estornudos incontrolables en algunas personas. Pero, ¿por qué sucede esto? La respuesta no se encuentra en una alergia, sino en un “bug” en nuestro ADN heredado de los neandertales.

El nervio trigémino, el culpable

El nervio trigémino es uno de los nervios más importantes que tenemos, ya que transmite la información sensitiva de la cara al cerebro. Cuando comemos chocolate negro, especialmente con una pureza superior al 70%, compuestos como la teobromina y la cafeína estimulan intensamente los receptores del gusto.

La teoría

La teoría plantea que, en ciertas personas, esta señal es tan potente que el nervio trigémino se “confunde”. De esta manera, al pasar cerca del nervio óptico y de las vías respiratorias, el cerebro interpreta esa explosión de sabor amargo e intenso como un irritante nasal o una señal visual potente, desencadenando el estornudo para “expulsar” la supuesta amenaza.

La conexión solar

Hay un fenómeno bien documentado en el que un 25-30% de la población estornuda al mirar una luz brillante como la del Sol. Esto se conoce como reflejo de estornudo fótico y la ciencia cuenta con un gran respaldo para afirmar que se debe a una hiperexcitabilidad en la corteza visual.

Herencia neandertal

Según el biólogo Gerry Ward, este rasgo no es un error aleatorio que hay en la población, sino que es una herencia directa en nuestro material genético, y llega a ir un paso más allá al apuntar que puede provenir directamente de los neandertales.

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