El Escándalo Nuclear en Argentina: ¿Qué pasó con Demián Reidel y el futuro de Nucleoeléctrica?
El sector nuclear argentino se encuentra en medio de un escándalo que involucra a Demián Reidel, ex presidente de Nucleoeléctrica Argentina (NASA). Reidel, un físico con un currículum impresionante, renunció a su cargo después de semanas de conflictos internos y denuncias de sobreprecios en la empresa que opera las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse.
El Contexto
El escándalo se inició con la licitación de servicios de limpieza en la empresa, donde se detectó un incremento de precios del 140% respecto a los valores de referencia del Estado. La situación se agravó con una contratación directa de software con un sobreprecio de más de 1.000 por ciento. La supuesta presión para aprobar estas contrataciones generó fuertes señalamientos y un quiebre en la conducción.
El Rol de Reidel
Reidel, un asesor cercano al presidente Javier Milei, había sido presidente de Nucleoeléctrica desde hace varios años. Durante su gestión, la empresa logró récords de generación de energía nuclear, pero también se detectaron problemas de corrupción y mala gestión. La empresa tiene un presupuesto anual de unos USD 1.000 millones y un flujo de dinero muy alto.
La Renuncia de Reidel
La renuncia de Reidel fue un golpe duro para la empresa y el gobierno. La decisión se tomó después de una reunión de directorio extremadamente tensa, donde se decidió suspender a los gerentes Marcelo Famá y Hernán Pantuso, quienes habían sido acusados de irregularidades en la empresa. La tensión entre Reidel y el vicepresidente de NASA, Germán Guido Lavalle, fue palpable durante la reunión.
El Futuro de Nucleoeléctrica
Con la salida de Reidel, la empresa se encuentra en un momento de transición. Juan Martín Campos asumió la presidencia de la empresa, acompañado por Martín Porro (vicepresidente y titular de la CNEA) y Diego Chaher. El control político y operativo de la compañía quedó en manos de Federico Ramos Napoli, secretario de Asuntos Nucleares, quien designó a colaboradores de su confianza en las principales áreas del sector.
La nueva gestión enfrenta desafíos en tres frentes: la operación diaria de las centrales, el proyecto de extensión de vida de Atucha I y el proceso de privatización. La empresa se sostiene como una sociedad anónima con capital social íntegramente estatal, pero el Congreso autorizó la venta de hasta el 44% de las acciones de Nucleoeléctrica.
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