El queso Grana Padano se convierte en el aliado nutricional de los Juegos Olímpicos de Invierno
El queso Grana Padano se convierte en el aliado nutricional de los Juegos Olímpicos de Invierno, gracias a su alta densidad proteica y excelente tolerancia digestiva.

En los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026, los atletas han encontrado un nuevo aliado en su búsqueda de rendimiento deportivo: el queso Grana Padano. Este lácteo curado, originario del norte de Italia, se ha convertido en el protagonista de la dieta mediterránea que los nutricionistas olímpicos han recomendado a los deportistas.
La estrategia nutricional detrás del queso
El queso Grana Padano aporta aproximadamente 33 gramos de proteína por cada 100 gramos de producto, sin carbohidratos ni azúcares y con una elevada concentración de calcio y vitamina B12. Los nutricionistas deportivos consideran que el parmesano y el Grana Padano se sitúan entre los quesos con mayor densidad proteica, y sostienen que sus grasas saturadas no deben demonizarse en el contexto de una dieta variada.
El laberinto lácteo y la matriz protectora
El éxito del queso en el deporte choca, paradójicamente, con el polémico debate científico sobre el consumo de leche líquida en la edad adulta. Sin embargo, la ciencia moderna ha descubierto que la grasa saturada del queso no se comporta en el cuerpo igual que la de un ultraprocesado. Las bacterias, vitaminas y lípidos polares originados durante su maduración alteran la forma en que el organismo absorbe estas grasas, mitigando la inflamación.
El dopaje más antiguo del mundo
No hay evidencia concluyente de que el queso proporcione una ventaja decisiva frente a otros aportes proteicos en atletas olímpicos. Sin embargo, es una fuente densa de proteínas de alta calidad, calcio y aminoácidos esenciales, con una excelente tolerancia digestiva en su versión curada gracias a su ausencia de lactosa.
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