El ayuno intermitente: ¿una dieta milagro o un mito?
La revisión de la biblioteca Cochrane arroja resultados sorprendentes sobre el ayuno intermitente.

El ayuno intermitente ha sido durante años una de las dietas más populares y controvertidas. La promesa de perder peso sin necesidad de contar calorías ni seguir una dieta estricta ha atraído a muchos. Sin embargo, una reciente revisión de la biblioteca Cochrane ha arrojado resultados sorprendentes.
La revisión de la biblioteca Cochrane
La biblioteca Cochrane, considerada un gran referente mundial, ha publicado una gran revisión sobre el ayuno intermitente que actúa como un jarro de agua fría. Los investigadores de Cochrane analizaron 22 ensayos controlados aleatorizados que sumaron un total de 1.995 participantes con sobrepeso u obesidad.
Los resultados
El objetivo era comparar diferentes modalidades de ayuno, como por ejemplo estar 16 horas sin poder comer con ocho horas de ingesta, el ayuno en días alternos o la dieta 5:2 frente a la restricción calórica clásica o inacción. Lo que encontraron es que, al enfrentar el ayuno intermitente contra el consejo dietético regular, la diferencia en la pérdida de peso es prácticamente nula.
Además, en lo que respecta a la calidad de vida, como la sensación de energía, tampoco se vio diferencia alguna y, en cuanto a los niveles de colesterol total, colesterol HDL y triglicéridos, el ayuno tampoco mostró ser la panacea, arrojando resultados de “poca o ninguna diferencia” frente a las dietas de control.
La letra pequeña
Uno de los puntos más críticos de la revisión de Cochrane es la certeza de la evidencia, la cual calificaron mayoritariamente como “baja” o “muy baja”. Esto no significa que los estudios estén mal hechos, sino que existen limitaciones importantes, como por ejemplo los sesgos de riesgo, inconsistencia en los resultados y la falta de precisión.
Lo que aún no se sabe
Quizás es lo más revelador de este estudio científico, puesto que todavía hay muchas incógnitas alrededor del ayuno intermitente que invitan a seguir investigando. En este caso, ninguno de los 22 estudios incluyó datos sobre la “satisfacción del paciente”, algo importante porque no sabemos si la gente prefiere pasar hambre unas horas a cambio de comer más después, o si odian el proceso.
Además de esto, ninguno de los estudios apuntó a la relación que puede existir en enfermedades crónicas que requieren de un control alimentario importante, como la diabetes, y que es muy común en la población. Pero uno de los grandes problemas de la ciencia a día de hoy es la duración, puesto que la mayoría de los estudios duraron menos de 12 meses. No sabemos si el ayuno es sostenible o seguro más allá de un año.
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