Un incidente de tránsito en Hurlingham se convirtió en una escena de violencia descontrolada cuando un chofer de colectivo y un automovilista se enfrentaron. La situación comenzó cuando el colectivo realizó un giro brusco, obligando al automovilista a frenar en seco para evitar una colisión.
El detonante: una encerrona y el bloqueo
El conflicto se intensificó cuando el chofer del colectivo descendió de su unidad y le propinó una patada a la ventanilla del automóvil. El conductor del coche, en lugar de calmarse, extrajo un objeto metálico del interior del auto para defenderse.
Patadas y amenazas con armas blancas
La violencia física no tardó en aparecer. El colectivero y el automovilista intercambiaron insultos y desafíos, mientras los transeúntes presenciaban la escena con incredulidad. La situación se tornó crítica cuando un segundo ómnibus se detuvo detrás del auto, bloqueándole la retirada.
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