La ofensiva de Estados Unidos e Israel en Irán
La reciente ofensiva de Estados Unidos e Israel en Irán ha puesto el foco sobre el líder supremo del régimen, el Ayatollah Ali Khamenei, exponiendo la estrategia de atacar no solo infraestructuras militares, sino también enclaves simbólicamente vinculados al máximo dirigente.
Ataques en Teherán y otras regiones
Estas acciones, ocurridas el sábado en Teherán y otras regiones del país, han puesto en evidencia que el objetivo es debilitar el núcleo de poder iraní y trastocar su estructura de gobernanza. Reportes difundidos por la agencia semioficial iraní Tasnim confirmaron que siete misiles impactaron en áreas próximas al palacio presidencial, localizado en Shemiran al norte de la capital, así como en los alrededores del complejo residencial de Khamenei.
El papel de Khamenei en el régimen iraní
Desde 1989, Ali Khamenei ejerce como líder supremo, rol en el que sucedió al fundador de la República Islámica, Ayatollah Ruhollah Khomeini, arquitecto de la revolución de 1979 que derrocó al shah Mohammad Reza Pahlavi. Más allá de su autoridad política, Khamenei es referencia espiritual para el Estado.
La relación con Occidente
Ha sostenido públicamente que los Estados Unidos representan su “principal enemigo”, ubicando a Israel en segunda posición. Parte de su poder se apoya en la fidelidad de dos cuerpos clave: la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y la fuerza paramilitar Basij, que agrupan a cientos de miles de voluntarios.
Las tensiones con Estados Unidos e Israel
Las tensiones alcanzaron un nuevo punto tras la reciente ronda de hostilidades, que según Al Jazeera fragmentó el proceso de negociaciones internacionales sobre el programa nuclear iraní. Voces de alto perfil en Estados Unidos e Israel han elevado el tono contra Khamenei.
Declaraciones de Trump y Netanyahu
El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, manifestó en junio: “Un dictador como Khamenei, que encabeza un Estado como Irán y tiene el objetivo atroz de destruir Israel, no puede continuar existiendo”. Ese mismo mes, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sostuvo que Israel no excluía la posibilidad de intentar asesinar a Khamenei, medida que —afirmó— “pondría fin” al prolongado conflicto entre Washington y Teherán.
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