La guerra entre Irán y la coalición liderada por Estados Unidos e Israel está cambiando de rumbo. Según fuentes militares, el número de misiles balísticos lanzados por el régimen iraní cayó un 86% desde el inicio del conflicto.
La estrategia de ataque
El general Dan Caine, del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, informó que los bombardeos sobre infraestructuras estratégicas y sistemas de lanzamiento del régimen iraní han sido clave para frenar su capacidad ofensiva. La operación militar conjunta ha centrado sus esfuerzos en localizar y destruir las plataformas de lanzamiento utilizadas por Irán.
El papel de Israel
Las fuerzas armadas israelíes han destruido alrededor de 300 lanzadores de misiles balísticos durante los primeros días de la guerra, según el portavoz militar israelí, teniente coronel Nadav Shoshani. Esto ha contribuido a disminuir la cantidad de misiles disparados cada día.
La disminución en el ritmo de ataques balísticos y con drones ha generado preocupación sobre el estado de las reservas iraníes. Los datos oficiales señalan que Irán contaba con unos 5.000 misiles balísticos y cerca de 2.000 drones antes del conflicto.
Consecuencias para Irán
El uso intensivo de estos recursos y la destrucción sistemática de lanzadores y depósitos ha debilitado la capacidad de respuesta de Teherán. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró que las fuerzas estadounidenses y aliadas mantienen suficiente disponibilidad de municiones de precisión para hacer frente tanto a tareas ofensivas como defensivas.
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