Israel sufre ataque con bombas de racimo: el peligroso legado de un armamento letal
Un ataque con bombas de racimo ha dejado al menos un muerto y varios heridos graves en el centro de Israel, volviendo a poner en el centro del debate el uso de estas armas letales.

Un ataque con un misil que contenía una ojiva de racimo ha sembrado el terror en el centro de Israel, dejando al menos un muerto y varios heridos graves. La explosión ha esparcido restos de explosivos en calles y zonas urbanas, volviendo a poner en el centro del debate el uso de estas armas letales.
El funcionamiento de las bombas de racimo
Las bombas de racimo son armas diseñadas para dispersar decenas o cientos de explosivos más pequeños sobre una amplia superficie. Una vez liberada desde un misil, avión o sistema de artillería, la carcasa principal se abre a cierta altura y esparce submuniciones, conocidas como "bombetas". Cada una de ellas puede detonar al impactar contra el suelo o al entrar en contacto con un objeto.
El impacto en la población civil
El uso de municiones de racimo ha sido documentado en varios conflictos en las últimas décadas, pero su impacto volvió a cobrar relevancia durante la guerra iniciada con la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022. Investigaciones de la Organización de las Naciones Unidas, Human Rights Watch y la Coalition Against Cluster Munitions documentaron el uso reiterado de este armamento en ciudades y zonas residenciales desde las primeras semanas de la guerra.
Los informes señalan que las submuniciones dispersadas por estos ataques provocaron centenares de víctimas civiles y dejaron amplias áreas contaminadas con explosivos sin detonar, lo que convirtió a partes del territorio ucraniano en una de las zonas con mayor presencia de artefactos explosivos remanentes del mundo.
La Convención sobre Municiones en Racimo
La preocupación por el impacto humanitario de estas armas llevó a la firma en 2008 de la Convención sobre Municiones en Racimo, un tratado que prohíbe el uso, la producción, la transferencia y el almacenamiento de estas armas. Más de 120 países se han adherido al acuerdo. Sin embargo, varias potencias militares —entre ellas Estados Unidos, Rusia, China, Israel e Irán— no forman parte del tratado.
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