El bloqueo del estrecho de Ormuz
Diez días después de los primeros ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, los precios del petróleo se han estabilizado ligeramente tras superar los 100 dólares por barril. La situación sigue siendo muy diferente en comparación con la crisis petrolera de 1973. La mecánica de la crisis actual difiere radicalmente de la de 1973, ya que el choque es logístico: un bloqueo militar del estrecho de Ormuz por parte de Irán, un punto de tránsito clave por el que habitualmente pasa el 20 por ciento de la producción mundial.
La respuesta de los productores
Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait tienen capacidad para abrir las compuertas y estabilizar el mercado, pero se ven obstaculizados por el hecho de que “todos dependen de Ormuz”, explicó a la AFP Francis Perrin, experto en energía del think tank francés IRIS. Este cuello de botella es el resultado de la falta de suficientes rutas alternativas para exportar crudo de Oriente Medio.
La diferencia con 1973
La amenaza de Irán de bloquear las exportaciones de petróleo de Medio Oriente a sus aliados estadounidenses e israelíes mientras continúe la guerra tiene como objetivo mantener altos los precios de la energía y aumentar la presión sobre Estados Unidos antes de sus elecciones de mitad de período en noviembre. El presidente Donald Trump querrá evitar a toda costa un aumento prolongado de los precios del petróleo, que se convertiría en su talón de Aquiles político.
La respuesta de la OCDE
A diferencia de la primera crisis petrolera, cuando los países occidentales fueron tomados por sorpresa, los miembros de la OCDE ahora pueden contar con enormes reservas estratégicas, equivalentes a tres meses de importaciones. Esta red de seguridad está gestionada por la Agencia Internacional de Energía, una institución creada tras la crisis de 1973 para abordar este tipo de emergencias.
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