La ONU exige a Irán que pare los ataques en el Golfo: una resolución con consecuencias inciertas
La ONU aprueba una resolución condenando los ataques de Irán en el Golfo, pero el futuro del conflicto sigue incierto

La tensión en el Golfo Pérsico sigue en aumento después de que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobara una resolución condenando los ataques de Irán contra siete países de la región. La resolución, aprobada con 13 votos a favor y las abstenciones de China y Rusia, exige el cese inmediato de todos los ataques de la República Islámica de Irán contra Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Jordania.
El texto de la resolución, presentado por Bahréin en nombre del Consejo de Cooperación del Golfo, determina que los ataques iraníes constituyen una violación del Derecho Internacional y una seria amenaza para la paz y la seguridad internacionales. La resolución también condena los bombardeos sobre zonas residenciales e infraestructura civil.
La advertencia explícita sobre el Estrecho de Ormuz y el Bab el-Mandeb, pasos marítimos por los que transita más de un quinto del petróleo y gas natural que consume el mundo, es otro de los puntos clave de la resolución. La ONU condena toda acción o amenaza iraní dirigida a obstaculizar la navegación por esas vías y recuerda que los Estados miembros tienen derecho a defender sus buques de ataques y provocaciones.
China y Rusia se abstuvieron de votar la resolución, cada una con sus propias razones. El embajador chino, Fu Cong, señaló que el texto no reflejaba de forma equilibrada las causas profundas del conflicto, mientras que Moscú había promovido una resolución alternativa que instaba a un alto el fuego general sin nombrar a Irán.
El representante permanente de Irán ante la ONU, Amir Saeid Iravani, rechazó la resolución y la calificó de sesgada y motivada políticamente. Teherán sostiene que sus ataques en el Golfo responden a la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel, en la que murió el líder supremo Alí Khamenei.
Mientras el Consejo de Seguridad deliberaba en Nueva York, la guerra no se detuvo. Arabia Saudita interceptó un dron iraní dirigido al campo petrolífero de Shaybah y los Emiratos reportaron nuevas oleadas de proyectiles. El portavoz del mando unificado de las fuerzas armadas iraníes aseguró que el Estrecho de Ormuz está indudablemente bajo control de Irán, en una amenaza directa a la libre circulación del crudo mundial.
El impacto económico del conflicto aceleró la respuesta internacional. La Agencia Internacional de la Energía autorizó la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas, la mayor intervención de ese tipo en su historia. Los líderes del G7, en una llamada convocada por Emmanuel Macron, acordaron explorar el despliegue de escoltas navales para buques comerciales en el Golfo.
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