En los últimos años, el magnesio se ha convertido en el suplemento más trendy del mercado. Todos lo promocionan como el remedio para dormir mejor, rendir más en el gimnasio y hasta para calmar la ansiedad. Pero, ¿realmente es el milagro que todos dicen que es?
La verdad detrás del magnesio
La evidencia científica actual es clara: en la población sana, la prioridad absoluta es la dieta. Los suplementos de magnesio no son una píldora milagrosa y solo tienen verdadero sentido cuando hay déficits o situaciones clínicas muy concretas.
Los beneficios comprobados
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) avala que el magnesio reduce la fatiga y apoya la función muscular y nerviosa. Además, se ha demostrado que el óxido de magnesio se puede utilizar como laxante osmótico y que la suplementación prolongada de magnesio puede mejorar la presión arterial y reducir marcadores inflamatorios.
Lo que no está tan claro
Hay algunos efectos que no tienen una evidencia tan fuerte, como su uso para las migrañas o como sedante natural. La realidad es que el magnesio puede ayudar un poco al insomnio y la ansiedad leve, pero la calidad de la evidencia es limitada.
Cuidado con el exceso
Es importante no consumir más de 350 mg de magnesio en forma de suplemento al día, ya que superar esta barrera puede abrir la puerta a efectos adversos como diarrea, náuseas y cólicos abdominales.
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