El ataque masivo
Durante la noche del miércoles, el grupo Hezbollah lanzó un ataque masivo contra el norte de Israel, disparando aproximadamente 200 cohetes y 20 drones. Este ataque, el mayor de su tipo desde el inicio del conflicto, activó alarmas antiaéreas en varias localidades israelíes y obligó a cientos de miles de personas a buscar refugio.
La respuesta de Israel
Las autoridades militares israelíes reportaron que la defensa aérea y la respuesta rápida permitieron contener los daños y evitar víctimas fatales, con solo dos o tres impactos directos y algunos civiles con heridas leves. Entre los daños registrados se encuentra el impacto de un proyectil en una vivienda de Majd el-Kroum, donde una familia de nueve personas resultó ilesa, salvo por lesiones menores, tras refugiarse en la habitación protegida.
La escalada del conflicto
El jefe del Estado Mayor israelí, teniente general Eyal Zamir, sostuvo que los ataques contra Hezbollah buscan limitar su capacidad operativa y proteger a la población israelí. Tras la ofensiva de Hezbollah, Israel respondió con una serie de ataques aéreos en distintas zonas del Líbano, incluida la capital. Explosiones sacudieron los suburbios del sur de Beirut, una zona utilizada como bastión del grupo, y miles de personas han huido durante la última semana por la intensidad de los ataques.
Consecuencias humanitarias
El conflicto ha generado desplazamientos masivos en ambos países. Más de 800.000 personas han abandonado sus hogares en el Líbano desde el inicio de los combates, y el número de muertos en ese país asciende a 634, incluidos 91 niños. La escalada ha incrementado la preocupación internacional, con llamados a la calma y al cese de los ataques por parte de líderes mundiales.
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