Cuba vivió este lunes un apagón generalizado que dejó sin luz a toda la isla, el sexto en los últimos dieciocho meses. La desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional fue confirmada por la estatal Unión Eléctrica (UNE), que informó sobre la activación de protocolos de emergencia para intentar restablecer el servicio.
La crisis energética se profundiza
La interrupción del servicio eléctrico afecta a la isla en un contexto de agravada crisis energética, que se arrastra desde mediados de 2024. La UNE estimó que el 62% del país permanecería sin electricidad en el horario de mayor demanda, cuando la brecha entre generación y consumo alcanzaría un déficit de 1.930 megavatios.
Infraestructura envejecida y falta de mantenimiento
Gran parte de la infraestructura energética de la isla presenta un alto nivel de deterioro y opera con frecuentes interrupciones debido a averías o mantenimiento prolongado. Actualmente, nueve de las dieciséis unidades termoeléctricas que integran el sistema nacional se encuentran fuera de servicio, lo que reduce la capacidad del sistema para cubrir la demanda interna.
La crisis energética cubana es resultado de problemas estructurales, como la corrupción, la falta de inversiones en el sector y la obsolescencia de la infraestructura. A esto se suma, según la dictadura cubana, las sanciones impuestas por Estados Unidos desde enero, que han limitado la importación de combustibles y repuestos.
Consecuencias en la economía y el clima social
La situación ha repercutido en la economía y en el clima social. Sectores productivos clave han tenido que reducir o suspender actividades, mientras la población enfrenta prolongados periodos sin electricidad. El malestar social ha ido en aumento, con protestas esporádicas y reclamos en redes sociales.
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