El poder del aceite de oliva extra virgen: cómo protege la salud cerebral

El aceite de oliva extra virgen es el alimento graso con mayor respaldo científico para cuidar el corazón y el cerebro

La conexión entre el aceite de oliva y la salud cerebral

Un equipo internacional de investigadores liderado por la Universitat Rovira i Virgili descubrió que el consumo habitual de aceite de oliva extra virgen se vincula con una mejor función cerebral y una microbiota intestinal más diversa. La investigación analizó durante dos años a 656 adultos con sobrepeso u obesidad y síndrome metabólico.

Los beneficios del aceite de oliva extra virgen

Los resultados mostraron que quienes eligieron aceite de oliva virgen extra en su dieta obtuvieron mejores resultados en pruebas de memoria y atención, y una flora intestinal más variada. En cambio, los que optaron por aceite refinado no solo obtuvieron puntajes más bajos, sino que también perdieron diversidad bacteriana, un indicador clave de salud digestiva y metabólica.

El proceso de elaboración es clave, ya que el aceite de oliva extra virgen se obtiene únicamente por métodos mecánicos, lo que permite conservar antioxidantes, polifenoles y vitaminas. El aceite refinado, en cambio, atraviesa procesos industriales que eliminan gran parte de estos compuestos naturales.

La importancia de la calidad de la grasa

La ciencia lo confirma una y otra vez: la calidad de la grasa importa tanto como la cantidad. El aceite de oliva extra virgen es el menos procesado y el más rico en antioxidantes y grasas saludables, lo que lo convierte en un pilar de la dieta mediterránea.

Además, el extra virgen aporta más de 20 tipos de polifenoles y una alta proporción de ácido oleico, que ayuda a reducir el colesterol LDL y la presión arterial, y a elevar el HDL, el llamado “colesterol bueno”.

Consejos para incorporar el aceite de oliva extra virgen en la dieta

Para que los beneficios del aceite de oliva extra virgen se hagan realidad, es importante que sea la principal fuente de grasa en la alimentación diaria, reemplazando manteca y aceites menos saludables. La dieta mediterránea, rica en alimentos frescos y mínimamente procesados, es la mejor guía para incorporarlo.

Las recomendaciones de la Cleveland Clinic sugieren entre una y cuatro cucharadas diarias, ajustando la cantidad a la edad, el peso, el sexo, el nivel de actividad y las necesidades energéticas de cada persona.

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