La estrategia militar de EE.UU. e Israel contra Irán: ¿un plan maestro o un juego de azar?
El analista Muhanad Seloom desafía la percepción generalizada de que la guerra contra Irán carece de un plan claro, argumentando que la estrategia militar está logrando sus objetivos.

La narrativa de la guerra
A dos semanas del inicio de la Operación Furia Épica, la percepción generalizada en los medios occidentales es que la guerra contra Irán carece de un plan claro, con costos económicos descontrolados y una escalada regional imparable. Sin embargo, el analista Muhanad Seloom, especializado en inteligencia y uso de la fuerza estatal, desafía esta visión.
La estrategia en acción
Según Seloom, la estrategia militar de Estados Unidos e Israel está logrando exactamente lo que se propuso. Los críticos, enfocados en el precio de la campaña, ignoran el balance estratégico. Cada uno de los principales instrumentos de poder de Irán, como su arsenal de misiles, infraestructura nuclear, defensas aéreas, marina y red de grupos proxy, está siendo degradado sistemáticamente.
El impacto en Irán
Los lanzamientos de misiles balísticos iraníes disminuyeron significativamente, de 350 el primer día de los ataques a solo 25 hacia el 14 de marzo. De igual forma, los lanzamientos de drones pasaron de más de 800 a apenas 75 en el decimoquinto día. Esto sugiere que el 80 por ciento de la capacidad de Irán para atacar Israel ha sido eliminada.
La campaña en dos fases
Seloom identifica dos fases en la campaña. La primera fase suprimió las defensas aéreas iraníes, desarticuló su cadena de mando y degradó la infraestructura de lanzamiento. La segunda fase, en curso, se enfoca en la base industrial de defensa de Irán, incluyendo fábricas de misiles, centros de investigación de uso dual y complejos subterráneos donde se almacenan los arsenales restantes.
El programa nuclear iraní
El analista también se refiere al programa nuclear iraní, destacando que, según evaluaciones de inteligencia estadounidense, Irán tenía suficiente uranio enriquecido para producir hasta diez armas nucleares a comienzos de 2026. La campaña militar ha interrumpido este avance, aunque Seloom reconoce que los límites de la fuerza militar frente a un programa nuclear son reales.
Consecuencias y críticas
El cierre del estrecho de Ormuz, que ha disparado los precios del petróleo, es visto por Seloom como un arma de doble filo que no solo daña la economía global, sino que también acelera el aislamiento de Irán. La actividad de los grupos aliados a Irán en el Líbano, Irak y Yemen es interpretada como señales de desesperación más que de fortaleza.
La crítica más seria que Seloom reconoce es la ausencia de un marco diplomático para el día después, lo que ha llevado a una comunicación pública deficiente y una planificación posconflicto incompleta. Sin embargo, argumenta que esta laguna no invalida la campaña militar.
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