A 50 años del golpe: Arslanián y Gil Lavedra recuerdan el juicio que cambió la historia argentina
Arslanián y Gil Lavedra recuerdan el juicio que cambió la historia argentina

El juicio que marcó la democracia
A cincuenta años del inicio de la dictadura militar en Argentina, León Carlos Arslanián y Ricardo Gil Lavedra, ex integrantes del tribunal que condenó a los jefes de las tres Fuerzas Armadas, evocaron la vigencia y el legado internacional del juicio que marcó a la democracia argentina.
Una obra colectiva
En una charla con el equipo de Infobae al Regreso, los magistrados repasaron los desafíos personales y sociales que enfrentaron durante el proceso de 1985, la dimensión global del veredicto y el lugar que ocupa la Argentina en la memoria colectiva mundial.
Arslanián sostuvo que fue un enorme acierto llevar adelante un juicio de esas características, ya que dio la oportunidad de brindar justicia a los familiares y a las propias víctimas sobrevivientes, y permitió ver que todos esos hechos aberrantes eran motivo de revisión judicial y de castigo.
Un caso de estudio global
El juicio, dictado el 9 de diciembre de 1985, se convirtió en un caso de estudio global. Arslanián admitió que está sorprendido por el grado de difusión que ha tenido mundialmente, y que la transmisión satelital permitió que mucha gente tuviera acceso y lo viese en distintos países del mundo.
Gil Lavedra expresó su orgullo por haber integrado el tribunal y definió al juicio como una obra colectiva. Lo difícil fue poder hacerlo, sobre todo en un lapso tan breve: fueron nada más que 14 meses desde que nos abocamos hasta la sentencia.
La verdad judicial
No hay reglas escritas para juzgar crímenes masivos. Pudieron sortear dificultades y avanzar porque la Argentina lo necesitaba y porque había que generar una verdad judicial incontrastable. Hoy podés discutir muchas cosas, pero nadie puede discutir lo que pasó y que eso está muy mal.
El informe Nunca Más, aportado por la CONADEP, resultó un aporte esencial para el avance del proceso. Los equipos de la comisión identificaron cada uno de los lugares de cautiverio, los describieron, los visitaron y reforzaron mucho todas las pruebas.
La dimensión humana del proceso
Era de tal magnitud la responsabilidad que teníamos, la necesidad de salir airosos, que era movilizador. Si tuve miedo, era de fracasar, de que no se pudiera hacer. La amistad entre los integrantes del tribunal funcionó como sostén y espacio de catarsis.
La sociedad argentina no estaba completamente preparada para un proceso de semejante magnitud. En términos generales manifestaban preocupación por las consecuencias, por las derivaciones, por mirar para adelante, porque esto podía ser revulsivo.
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