El ataque a Ras Laffan y sus consecuencias
El complejo industrial de Ras Laffan, en Qatar, es fundamental para el abastecimiento global de gas natural licuado (GNL). Sin embargo, el reciente ataque con misiles iraníes ha dejado al mercado energético en una situación crítica. Anne-Sophie Corbeau, exjefa de análisis de gas en BP, describe la situación como el peor escenario posible para el sector.
El impacto en los mercados energéticos
El precio del gas subió un 30% tras el ataque, y ya ha más que duplicado su valor desde el inicio de la guerra. El petróleo también registró un alza, con un incremento del 10% que llevó su precio cerca de los 119 dólares por barril. La empresa estatal QatarEnergy informó que la reparación de dos de sus plantas de GNL demandará entre tres y cinco años, y obligará a cancelar contratos de largo plazo con Italia, Bélgica, Corea y China.
La búsqueda de alternativas
Europa, que ahora depende más del GNL tras la reducción de los envíos rusos por gasoducto, tendrá que competir directamente con países asiáticos por los cargamentos disponibles. Laurent Segalen, banquero especializado en energías limpias, aseguró que la situación es catastrófica y anticipó meses especialmente difíciles para los importadores de gas. Tom Marzec-Manser, experto en GNL de la consultora Wood Mackenzie, afirmó que la vuelta a la normalidad en la producción de Qatar no será rápida.
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