El inicio de una carrera soñada
En los últimos días de 1979, recibí una carta que cambiaría mi vida para siempre. La Editorial Atlántida, dueña de la Revista El Gráfico, me citaba a una entrevista de trabajo. Mi sueño de trabajar en la revista deportiva más importante de Argentina se estaba haciendo realidad.
La entrevista con Ernesto Cherquis Bialo
En la entrevista, me recibió el propio Ernesto Cherquis Bialo, junto al secretario de redacción Osvaldo Ricardo Orcasitas. Me preguntó qué sabía hacer y por qué quería trabajar en El Gráfico. Le mostré mis libros de collage sobre el Mundial 78, y al cabo de una semana, me llamaron para decirme que entraba como aprendiz.
El periodismo de la época
En ese entonces, el periodismo era una profesión apasionante y desafiante. Las máquinas de escribir Remington aturdiaban la sala de redacción, y las libretas de apunte al estilo Hemingway eran la norma. Ernesto era el director de orquesta, con un estilo histriónico y una pasión por el detalle.
Un recorrido inolvidable
Con Ernesto como maestro y guía, mi recorrido en el periodismo fue inolvidable. Me enseñó a buscar el dato preciso, a observar la realidad con ojos de artista y a conjugar la opinión con los hechos. Su voz y su relato eran únicos, y su humor era contagioso.
Un legado que perdura
Aunque Ernesto ya no está con nosotros, su legado perdura. Sus crónicas y relatos son una fuente de inspiración para cualquier periodista que quiera trascender la mediocridad. Sus palabras nos llevan a una dimensión mágica, desafiando los límites de la física y transportándonos al territorio de lo soñado.
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