La medicina romana: un legado de heces y descubrimientos
La medicina romana nos sorprende con su uso de heces como tratamiento médico, una práctica que, aunque inusual, tiene raíces en la búsqueda de soluciones para la salud.

En el Imperio Romano, la higiene y la medicina eran cuestiones complejas. Aunque contaban con una avanzada red de alcantarillado y edificios públicos para la higiene, la comprensión bacteriológica era escasa. Un reciente análisis químico de un frasco medicinal romano ha demostrado que los romanos utilizaban heces como tratamiento médico.
El descubrimiento del frasco medicinal
El profesor de arqueología Cenker Atila, de la Universidad de Cumhuriyet, encontró varios frascos de vidrio del siglo II d.C. en los almacenes del Museo de Pérgamo. Al analizar el contenido de uno de estos frascos, se descubrieron compuestos como el coprostanol y el 24-etilcoprostanol, biomarcadores producidos por la digestión humana y animal.
La conexión con Galeno
El frasco en cuestión proviene de Bergama, la ciudad natal del médico romano Galeno, quien vivió entre los años 129 y 216 d.C. Esto sugiere que los médicos romanos, incluyendo posiblemente a Galeno, podrían haber utilizado heces con fines terapéuticos.
La mezcla con hierbas aromáticas
Los resultados del análisis también mostraron la presencia de carvacrol, un compuesto aromático característico del tomillo. Se propone que los médicos romanos mezclaban heces con hierbas de aroma intenso para enmascarar el olor y hacer el tratamiento más llevadero.
Un legado en la medicina actual
Aunque puede parecer inusual, la utilización de heces en la medicina no es del todo ajena a la práctica médica moderna. Los trasplantes de microbiota fecal se utilizan actualmente para tratar infecciones intestinales graves, como la Clostridioides difficile. Los médicos romanos, en su búsqueda de soluciones, podrían haber estado más adelantados de lo que pensamos.
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