Córdoba

Abrimos la válvula: la Provincia de Córdoba controla el nivel del embalse La Quebrada ante el riesgo de El Niño

La APRHI abre parcialmente una válvula del dique La Quebrada para generar capacidad de almacenamiento antes de las lluvias de octubre.

Abrimos la válvula: la Provincia de Córdoba controla el nivel del embalse La Quebrada ante el riesgo de El Niño

La Administración Provincial de Recursos Hídricos (APRHI) realizó este lunes una apertura parcial de una de las válvulas del dique La Quebrada, ubicado en la zona de Sierras Chicas, como parte de las maniobras de mantenimiento anual y en respuesta a la alerta de lluvias intensas previstas para octubre. La medida, coordinada con los intendentes de Mendiolaza, Unquillo, Villa Allende, Río Ceballos y Saldán, busca bajar el nivel del embalse, generar capacidad de almacenamiento y garantizar el suministro de agua para potabilización.

Maniobras de mantenimiento y la urgencia de la temporada de lluvias

El dique La Quebrada, construido a principios de los años 80, es uno de los principales reservorios de la cuenca del arroyo del corredor Sierras Chicas. Cada año, la APRHI lleva a cabo una serie de maniobras de mantenimiento que incluyen la inspección de compuertas, la calibración de sensores y, cuando el nivel lo permite, la apertura parcial de válvulas para regular el caudal. En esta ocasión, la apertura se realizó a mediados de octubre, justo cuando los modelos hidrológicos anticipan precipitaciones superiores al promedio histórico.

Según explicó el presidente de la APRHI, Guillermo Vilchez, “la medida forma parte del plan de mantenimiento y responde al pedido de los intendentes para crear volumen de almacenamiento antes de que lleguen las lluvias”. El descenso del nivel del embalse, que había permanecido cerca de la cota de vertedero hasta finales de agosto, empezó a notarse en septiembre y se intensificó con la apertura de la válvula.

Impacto en los municipios del corredor Sierras Chicas

Los municipios del corredor, que dependen en gran medida del agua del dique para el riego, la industria y el consumo doméstico, recibieron la noticia con alivio. “Con la válvula parcialmente abierta, aseguramos que haya espacio suficiente para absorber el caudal que pueda venir en octubre, evitando desbordes y protegiendo nuestras calles y campos”, comentó el intendente de Villa Allende.

Además, la medida permite que la planta de potabilización La Quebrada mantenga una producción estable, lo que se traduce en menos interrupciones en el suministro de agua para los vecinos. En una provincia semiárida como Córdoba, cada litro cuenta, y el manejo cuidadoso de los recursos hídricos se vuelve una cuestión de seguridad cotidiana.

¿Qué significa para el bolsillo cordobés?

Desde la perspectiva del consumidor, la apertura parcial de la válvula tiene un efecto indirecto pero importante: al evitar inundaciones y posibles daños a la infraestructura, se reducen los costos de reparación y los aumentos de tarifas que suelen seguir a eventos climáticos extremos. Asimismo, la garantía de agua potabilizada a precios regulados protege a los hogares y a los pequeños productores que dependen del riego para sus cultivos.

El sector agropecuario, que representa una parte significativa de la economía provincial, también se beneficia. Un nivel de embalse bien gestionado asegura que haya suficiente agua para los sistemas de riego durante la temporada de siembra, evitando la necesidad de recurrir a fuentes más caras o a la compra de agua en el mercado mayorista.

Raíces y desafíos del manejo hídrico en Córdoba

La historia del dique La Quebrada está ligada al desarrollo de la infraestructura hídrica de la provincia. Concebido en la década de 1970 para regular el caudal del arroyo y garantizar el abastecimiento en una región con escasez de recursos, el dique ha sido testigo de sequías prolongadas y de eventos de lluvia intensa. Cada década ha traído nuevas normativas y tecnologías de monitoreo, pero el desafío sigue siendo el mismo: equilibrar la disponibilidad de agua para consumo, agricultura y preservación ambiental.

En los últimos años, la APRHI ha invertido en sistemas de telemetría y en la modernización de las compuertas, lo que permite una respuesta más rápida ante cambios climáticos. Sin embargo, la dependencia de la provincia de lluvias estacionales y la creciente demanda de agua hacen que la gestión sea una tarea “complicada” y que requiera una coordinación constante entre gobiernos municipales, la comunidad científica y los usuarios finales.

El reciente acuerdo con los intendentes del corredor Sierras Chicas muestra cómo la colaboración institucional se vuelve esencial. La apertura parcial de la válvula no solo es una maniobra técnica; es una pieza de una estrategia más amplia que incluye la reforestación de cuencas, la promoción del uso eficiente del agua y la educación de la población sobre la importancia del ahorro hídrico.

Vista del dique La Quebrada en la zona de Sierras Chicas, Córdoba, durante la apertura de la válvula

El presidente de la APRHI, Guillermo Vilchez, subrayó que “en una provincia semiárida como Córdoba, si no tuviéramos estos sistemas de almacenamiento, sería muy difícil desarrollar nuestras actividades a lo largo del año”. Su mensaje refuerza la idea de que la gestión del agua es una pieza clave del desarrollo económico y social de la región.

Desde la cartera provincial también se destacó que el manejo planificado de las válvulas garantiza una evacuación segura del excedente y protege tanto la infraestructura como las zonas ubicadas aguas abajo, evitando posibles daños a la propiedad y a la vida de los habitantes.

Artículos relacionados

Volver al botón superior
📻
EN VIVO