Ataque a la vivienda de Sam Altman: el CEO de OpenAI enfrenta una nueva amenaza
El CEO de OpenAI enfrenta una nueva amenaza después de un ataque a su vivienda en San Francisco

Un ataque inesperado
En la madrugada del viernes, la residencia de Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, en el barrio Russian Hill de San Francisco, fue objeto de un ataque con un artefacto incendiario. El incidente, que no provocó heridos, generó una gran conmoción en la comunidad tecnológica y puso en alerta a las autoridades.
Según fuentes de la Policía de San Francisco, el ataque ocurrió alrededor de las 4:12 am, cuando un individuo lanzó un cóctel molotov contra la puerta exterior de la vivienda. El agresor, que fue identificado y detenido horas más tarde, también efectuó amenazas en la sede de OpenAI, ubicada en Mission Bay.
La investigación en marcha
La Policía de San Francisco inició una investigación exhaustiva para determinar las causas y motivaciones detrás del ataque. Aunque no se han especificado cargos formales contra el detenido, la portavoz de OpenAI, Kayla Wood, expresó su agradecimiento a las autoridades por su rápida respuesta y colaboración en la investigación.
La sede de OpenAI permanece operativa, y la empresa recomendó a sus empleados extremar precauciones, como restringir el acceso a personas ajenas a la compañía. Sam Altman, quien adquirió la vivienda en 2020 por USD 27 millones, no se ha pronunciado públicamente sobre el incidente.
Antecedentes de amenazas
Este no es el primer episodio en que OpenAI y su equipo reciben amenazas directas. En noviembre pasado, la empresa debió cerrar temporalmente su oficina de San Francisco tras recibir amenazas de activistas. Asimismo, en febrero de 2025, manifestantes fueron arrestados por bloquear los accesos a la sede principal de la empresa.
Lee Edwards, socio general del fondo de capital de riesgo Root Ventures, señaló que la notoriedad de OpenAI la convierte en un blanco para posiciones extremas respecto a la inteligencia artificial. “Hay mucha prensa y movimientos políticos, a veces amplificados por políticos convencionales, que presentan la tecnología de IA como algo apocalíptico y una amenaza existencial para la humanidad. La sociedad debería ser consciente de las consecuencias de ese tipo de hipérbole, especialmente cuando ya hemos visto que esto sucede antes”.
La vivienda atacada
La residencia de Sam Altman, ubicada en 950 Lombard Street, es un inmueble de lujo que cuenta con una piscina sin borde con vistas a la ciudad, una cabaña de bienestar, un túnel de acceso tipo Baticueva y dos residencias unidas por una estructura moderna. La vivienda fue adquirida por Altman en marzo de 2020, tras una negociación que rebajó el precio desde los USD 45 millones originales.
La remodelación de la vivienda generó controversia en San Francisco debido a la demolición casi total de un edificio histórico del siglo XIX, lo que suscitó reclamos de conservacionistas, inspecciones municipales y una demanda presentada por el propio Altman contra los ejecutores de la obra, alegando defectos graves de construcción como humedad, filtraciones y presencia de moho peligroso.
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