Argentina

Caputo desmitifica la debilidad económica y destaca la importancia de la inversión

El ministro de Economía, Luis Caputo, expuso su visión sobre la actividad económica y la importancia de la inversión para el crecimiento sostenible

El ministro de Economía, Luis Caputo, expuso su visión sobre la actividad económica en el Amcham Summit 2026

En medio de señales de debilidad en algunos indicadores de consumo y actividad, y frente a advertencias de sectores empresarios sobre una caída en las ventas, el ministro de Economía, Luis Caputo, fue consultado de manera directa sobre ese diagnóstico durante el Amcham Summit 2026, que se está desarrollando en el Centro de Convenciones de Buenos Aires. Su respuesta buscó matizar esa lectura, sosteniendo que no se trata de una contracción generalizada, sino de un cambio en la dinámica económica.

La heterogeneidad de la economía

Ante 1.500 líderes empresariales, autoridades nacionales y provinciales, y referentes del ámbito sindical, Caputo rechazó una interpretación lineal y planteó que la realidad es “heterogénea”. Ante la pregunta del moderador, el periodista Horacio Riggi, sobre cuál es la diferencia entre “el consumo está cayendo y el consumo cambió”, el ministro explicó que hay heterogeneidad y se explica no solo se observa entre sectores, sino también en las decisiones individuales frente a un nuevo esquema de incentivos.

No todos ante el mismo escenario reaccionan igual, afirmó, y vinculó ese comportamiento con los resultados agregados de la economía. En esa línea, remarcó que el desempeño del consumo depende de los incentivos que enfrentan los agentes económicos. “Si vos das los incentivos correctos, obtenés los resultados correctos. Y si das los incentivos incorrectos, vas a obtener resultados malos”, sostuvo durante el intercambio.

El cambio en el funcionamiento de la economía

El ministro ubicó esa discusión dentro de un cambio más amplio en el funcionamiento de la economía. Según explicó, el esquema previo se apoyaba en altos niveles de presión impositiva, déficit fiscal y restricciones que derivaban en costos elevados. Ese contexto, señaló, generaba un funcionamiento en el que muchas empresas podían sostenerse sin competir plenamente. Para describir ese modelo, utilizó una expresión que repitió durante su exposición: “Cazar en el zoológico”.

Con esa idea, hizo referencia a un entorno donde las condiciones favorecían márgenes elevados sin necesidad de mejorar productividad o eficiencia. En contraposición, sostuvo que el actual programa económico avanzó hacia un esquema distinto, basado en la eliminación del déficit, la reducción de impuestos y una mayor apertura. Según planteó, ese cambio introdujo competencia y modificó los incentivos para empresas y consumidores.

La reconfiguración del mercado

En ese nuevo escenario, explicó, las respuestas empresariales resultan dispares. Algunas compañías decidieron retraer su actividad o directamente salir del mercado, mientras otras optaron por invertir y adaptarse para competir. Esa diferencia, según indicó, también incide en la dinámica del consumo.

Para ilustrar ese punto, mencionó ejemplos concretos. Señaló que algunas firmas eligieron reducir operaciones ante el nuevo contexto, como es el caso de FATE, mientras que otras avanzaron en estrategias de expansión. En ese marco, destacó el caso de empresas, como Lumilagro, que, frente a la competencia de productos importados, decidieron invertir, mejorar su oferta y ampliar ventas, incluso con exportaciones.

El desafío de la inflación y el crecimiento

Caputo también cuestionó la idea de que el consumo pueda actuar como motor de crecimiento en el corto plazo cuando se apoya en desequilibrios monetarios. En particular, se refirió a situaciones en las que la expansión de la demanda responde a la pérdida de confianza en la moneda. Como ejemplo, describió conductas de sobrestockeo, en las que los consumidores adelantan compras ante expectativas de inflación.

Mencionó casos en los que las personas adquirieron grandes cantidades de bienes, como alimentos, para resguardarse de la suba de precios. Según explicó, ese tipo de comportamiento puede generar un aumento transitorio en la actividad, pero no constituye un crecimiento sostenible. “No es un crecimiento sano ni duradero en el largo plazo”, afirmó.

En esa línea, vinculó la discusión sobre consumo con la demanda de dinero. Señaló que el proceso inflacionario reciente estuvo influido por una caída en la demanda de pesos, especialmente en el período previo a las elecciones, cuando se produjo una fuerte movilización que impactó en las decisiones económicas.

La perspectiva hacia adelante

El ministro también se refirió a las perspectivas de la actividad hacia adelante. Señaló que el país ingresó en un proceso de impulso y proyectó que los próximos meses mostrarán una combinación de menor inflación y mayor crecimiento. En ese marco, insistió en que la estabilización macroeconómica constituye una condición necesaria para el desarrollo de la inversión.

También destacó la generación de incentivos adicionales para atraer capital, en un contexto que definió como de recuperación de la credibilidad. Durante su exposición, el ministro también rechazó la idea de un trade-off entre inflación y crecimiento. “No coincido para nada con ese trade off”, sostuvo, y planteó que el programa económico apunta a combinar ambas variables: desinflación y expansión de la economía.

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