Corea del Norte intensifica la represión bajo el amparo de la pandemia de COVID-19
El régimen de Corea del Norte ha triplicado sus ejecuciones y condenas a muerte durante la pandemia de COVID-19, según un informe reciente.

Corea del Norte intensifica la represión bajo el amparo de la pandemia de COVID-19
Un informe reciente del Transitional Justice Working Group (TJWG) revela que el régimen de Corea del Norte ha triplicado sus ejecuciones y condenas a muerte durante los casi cinco años que siguieron al cierre de sus fronteras en enero de 2020. Este aumento significativo en la represión se ha producido en un contexto en el que el país ha estado prácticamente aislado del mundo exterior debido a la pandemia de COVID-19.
El aumento de las ejecuciones
Según el informe, el número de personas ejecutadas o condenadas a muerte se ha triplicado en el período que va desde diciembre de 2011 hasta diciembre de 2024. El TJWG documentó 144 casos que involucraron al menos 358 individuos en 136 eventos de ejecución. Aproximadamente el 70% de estas ejecuciones se realizaron en público, con multitudes obligadas a presenciarlas como mecanismo de terror colectivo.
La extensión del aparato represivo
El informe identificó 46 sitios de ejecución y reveló las coordenadas de 40 de ellos. La distribución geográfica de las ejecuciones también se ha alterado, pasando de concentrarse en ocho localidades principalmente en Pyongyang y tres provincias nororientales fronterizas con China, a expandirse a 19 localidades después del cierre de fronteras. Esto sugiere una extensión deliberada del aparato represivo del régimen.
El cambio en la tipología de los delitos
El cambio más significativo ocurrió en la tipología de los delitos. Los casos vinculados al uso, introducción o difusión de cultura e información extranjera, como películas, series y música surcoreanas, así como prácticas religiosas o “supersticiosas”, aumentaron un 250% y se convirtieron en la causa capital más frecuente. Las ejecuciones por homicidio, que hasta entonces encabezaban la lista, cayeron un 44%.
El clima de miedo
El TJWG también documenta un aumento drástico en las condenas por oposición política. Las ejecuciones por criticar a Kim, al Partido de los Trabajadores o a los servicios de seguridad crecieron un 600%. Esto coincide con reportes previos de Amnistía Internacional que indicaban que ver series como Crash Landing on You o Squid Game, o escuchar a grupos de k-pop como BTS, podía acarrear las penas más severas, incluida la muerte.
La transición dinástica y el riesgo de más represión
Los autores del informe advierten sobre un riesgo que consideran inminente. El TJWG señala que las ejecuciones podrían intensificarse a medida que el régimen consolide la transición dinástica hacia una cuarta generación, con Kim Jong-un posicionando a su hija adolescente, Ju Ae, como heredera designada. El antecedente histórico respalda esta proyección, ya que cuando Kim Jong-un llegó al poder en 2011, la consolidación de su autoridad estuvo acompañada de una ola de purgas que incluyó la ejecución de su propio tío, Jang Song-thaek.
Un llamado a la comunidad internacional
Ethan Hee-seok Shin, analista jurídico del TJWG, instó a la comunidad internacional a tomar medidas para “disuadir y castigar este crimen de lesa humanidad”. El documento señala que el régimen ha calibrado históricamente la intensidad represiva según la presión exterior, y que los casos disminuyeron en los años en que la ONU debatió remitir a Kim ante la Corte Penal Internacional.
Las raíces de la represión
La represión en Corea del Norte tiene profundas raíces históricas. Desde el establecimiento del régimen en 1948, el país ha estado gobernado por la familia Kim, que ha mantenido el poder a través de una combinación de represión, propaganda y control totalitario. La pandemia de COVID-19 ha proporcionado al régimen una oportunidad para intensificar la represión y consolidar su poder.
La importancia de la presión internacional
La presión internacional es crucial para disuadir al régimen de Corea del Norte de continuar con sus políticas represivas. La comunidad internacional debe seguir denunciando las violaciones de derechos humanos en el país y presionar al régimen para que respete las libertades fundamentales de sus ciudadanos. La remisión de Kim Jong-un a la Corte Penal Internacional es un paso necesario para que se rinda cuentas de los crímenes de lesa humanidad cometidos en Corea del Norte.
Explora más noticias en nuestra sección: Mundo



