Descubierto el mecanismo clave que regula la plasticidad cerebral: el papel del cortisol en el desarrollo del cerebro
El cortisol juega un papel fundamental en la regulación de la plasticidad cerebral, lo que puede tener implicaciones para la salud mental y la rehabilitación neurológica

Descubierto el mecanismo clave que regula la plasticidad cerebral: el papel del cortisol en el desarrollo del cerebro
Un equipo de expertos de la Harvard Medical School ha descubierto un mecanismo fundamental que regula el cierre de las ventanas de plasticidad cerebral, un proceso crucial en el desarrollo del cerebro humano. La investigación, publicada en la revista Nature, revela cómo la hormona del estrés, el cortisol, participa activamente en la maduración cerebral, lo que aporta claves para entender el desarrollo típico y condiciones como la esquizofrenia.
La plasticidad cerebral y su importancia
La plasticidad cerebral se refiere a la capacidad del cerebro para adaptarse a nuevas experiencias y aprender. Durante la infancia, el cerebro muestra una notable capacidad para adaptarse, lo que permite que los aprendizajes y estímulos externos dejen huellas profundas en la estructura y función cerebral. Sin embargo, esta ventana de alta sensibilidad no permanece abierta indefinidamente, y el cerebro pierde gradualmente esa plasticidad con el paso de los años.
El papel del cortisol en la maduración cerebral
La investigación ha demostrado que el cortisol, la principal hormona del estrés en humanos, guía el paso del cerebro infantil a un estado más maduro y menos flexible. Los investigadores observaron que, en ratones, recibir luz natural poco después de nacer aumenta los niveles de corticosterona, equivalente al cortisol en estos animales. Esta subida activa ciertos receptores en las células llamadas astrocitos, que conectan la sangre con el sistema nervioso.
El mecanismo de regulación de la plasticidad cerebral
El estudio mostró que, cuando estos receptores responden al cortisol, se encienden más de cien genes que ayudan a construir un andamiaje alrededor de las neuronas. Este andamiaje limita los cambios en las conexiones cerebrales, lo que marca el fin de la etapa de máxima flexibilidad del cerebro. Un hallazgo clave indica que, si se eliminan estos receptores en los astrocitos mediante técnicas genéticas, el cerebro mantiene esa flexibilidad, incluso en la adultez, lo que sugiere que el órgano conserva una capacidad dormida para recuperar características juveniles si se modifican estos mecanismos.
Implicaciones para la salud mental y la rehabilitación neurológica
El hallazgo de este mecanismo permite imaginar nuevas investigaciones sobre cómo el estrés temprano afecta el desarrollo del cerebro y cómo cambios en la flexibilidad cerebral pueden estar vinculados a trastornos como el autismo y la esquizofrenia. Los expertos resaltan que entender cómo las hormonas del ambiente influyen sobre las células cerebrales podría ayudar a diseñar nuevas estrategias para tratar problemas de salud mental y para la rehabilitación neurológica.
Los resultados sugieren que este mecanismo podría existir en otras zonas del cerebro, no solo en la corteza visual, ya que el cortisol circula por todo el cuerpo. Los expertos afirman que estos hallazgos pueden tener valor terapéutico, además de contribuir al entendimiento de la plasticidad cerebral.
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