El declive de los Hermanos Musulmanes: ¿el fin de una era en Oriente Medio?
El declive de los Hermanos Musulmanes: una era que se desvanece en Oriente Medio

El declive de los Hermanos Musulmanes: ¿el fin de una era en Oriente Medio?
En un giro inesperado de los acontecimientos, los Hermanos Musulmanes, una organización que hace apenas una década parecía dominar el panorama político en varios países de Oriente Medio, ahora se encuentran en su punto más débil. La historia de Rachid Ghannouchi, fundador de Ennahda, el partido político tunecino inspirado en los Hermanos Musulmanes, es solo un ejemplo de este declive. Ghannouchi, de 85 años, se desmayó en su celda en la prisión de Mornaguia, a las afueras de Túnez, donde la temperatura superó los 50 °C este verano.
Un pasado de gloria y un presente incierto
Hace solo una década y media, los partidos vinculados a los Hermanos Musulmanes ocupaban la presidencia de Egipto y la mayoría de los escaños en el parlamento tunecino. Su mensaje triunfal era difundido a las masas árabes por el popular canal de televisión catarí Al Jazeera. Los Hermanos Musulmanes parecían ser los primeros vencedores de la Primavera Árabe que estalló en Túnez a finales de 2010 y se extendió por el mundo árabe a principios de 2011. Sin embargo, las autocracias pronto se reimplantaron, y en los años siguientes, los líderes de los Hermanos Musulmanes fueron encarcelados o exiliados.
La fragmentación y el declive
El último año ha sido especialmente duro para los Hermanos Musulmanes. En noviembre, Donald Trump ordenó a su administración que designara a las distintas ramas de los Hermanos Musulmanes como terroristas. El 13 de enero, incluyó a las ramas egipcia y jordana en la lista de “terroristas globales” por su apoyo a Hamás, que surgió de la rama palestina de los Hermanos Musulmanes. En mayo, en el marco de una nueva estrategia antiterrorista estadounidense, los Hermanos Musulmanes fueron incluidos junto con Al Qaeda y el Estado Islámico como fuente del yihadismo moderno.
La búsqueda de una salida
A pesar de la crisis existencial que enfrentan, los Hermanos Musulmanes no logran ponerse de acuerdo. La facción liderada por Salah Abdel Haq ha prometido impugnar la designación estadounidense ante los tribunales de Estados Unidos. Sin embargo, la filial en Estambul ha dejado claro que no considera a su organización matriz capacitada para responder por nadie. Exmiembros han instado a ambos a abandonar la política y volver a la predicación. En Egipto, cuna del movimiento, su periodo en el poder está siendo borrado de la memoria oficial.
Un legado que persiste
La represión puede eliminar oficialmente la organización, pero no borra las razones por las que la gente se une a ella. En Egipto, esas razones siguen tan vigentes como siempre. La precaria economía del país sobrevive gracias a las ayudas del FMI y los depósitos de los países del Golfo. Sus jóvenes graduados siguen tan descontentos y subempleados como en 2010. Túnez también se encuentra en una situación tan precaria como cuando desencadenó la Primavera Árabe. La guerra de Israel en Gaza ha dejado a los gobiernos árabes con una imagen de impotencia o complicidad.
Un futuro incierto
Cuando el grupo cumpla 100 años en marzo de 2028, cabe esperar que siga más vivo que nunca, por muy dividida que esté su dirección. Aunque su influencia política parece estar en declive, su legado y su mensaje siguen resonando en la región. La pregunta es, ¿podrán los Hermanos Musulmanes recuperar su influencia y su unidad, o su declive es irreversible?
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