El Golpe de Estado de 1976: La Maquinaria de Represión y Tortura
La planificación y ejecución del golpe de Estado de 1976 en Argentina sentó las bases para una de las dictaduras más sangrientas de la historia del país.

La Planificación del Golpe
El golpe de Estado que tuvo lugar en Argentina en 1976 no fue un evento improvisado. La planificación del mismo llevó al menos seis meses de organización activa por parte de las Fuerzas Armadas. El decreto 2770-2/75, firmado el 6 de octubre de 1975, marcó el comienzo de la estructura represiva del Estado en manos de la cúpula militar.
La Estructura Represiva
A partir de octubre de 1975, se sucedieron decretos y directivas secretas que organizaron la represión. El Ejército estableció áreas prioritarias para detectar y aniquilar a las organizaciones subversivas, y se modificó el Reglamento Militar para aplicar el poder de combate con la máxima violencia.
Centros Clandestinos de Detención
Se crearon centros clandestinos de detención, conocidos como LRD (Lugar de Reunión de Detenidos), donde los detenidos eran interrogados sin posibilidad de defensa legal. La Fuerza Aérea y la Armada también participaron en la creación de estos centros, y se estima que funcionaron alrededor de 814 centros clandestinos en todo el país.
La Inteligencia y la Represión
El Batallón de Inteligencia 601, dependiente del Ejército, fue clave en la represión ilegal. Estaba a cargo del coronel Alfredo Valín y contaba con una red de agentes infiltrados en fábricas, universidades y sindicatos. La información recabada se evaluaba en la Sala de Reunión y se derivaba a los Comandos de Zona para decidir el destino de los detenidos.
El Día D
El 24 de marzo de 1976, la orden de represión comenzó a ejecutarse. Los centros clandestinos recibieron secuestrados y la máquina de matar se puso en marcha. La represión ilegal y la tortura se convirtieron en herramientas del Estado para silenciar a la oposición y mantener el control.
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