Salud

El lado oscuro del embarazo: cuando el cuerpo y la mente entran en guerra

La lucha silenciosa de las mujeres embarazadas contra los trastornos alimentarios y cómo el apoyo temprano puede ser la clave para la recuperación

El embarazo es una etapa de gran cambio y transformación para las mujeres, pero para algunas, puede convertirse en una lucha silenciosa contra los trastornos alimentarios. La llamada pregorexia, aunque no es un diagnóstico oficial, describe la obsesión por controlar el peso durante el embarazo, una época en la que el cuerpo cambia de manera inevitable.

La tormenta perfecta

La psicóloga clínica Gemma Sharp lo describe como la tormenta perfecta para un trastorno alimentario. Los cambios hormonales, el insomnio, los cambios metabólicos, las emociones a flor de piel y la transformación física acelerada pueden concentrar en pocos meses lo que en otras etapas ocurre durante años. Esto puede desencadenar o reactivar trastornos alimentarios en mujeres que ya han pasado por esta experiencia en el pasado.

El coste físico y emocional

El costo de esta lucha silenciosa no solo es emocional, sino también físico. Cuando falta nutrición, el cuerpo materno prioriza al feto y empieza a sacrificar sus propios recursos, lo que puede traducirse en pérdida muscular, deterioro óseo, anemia y complicaciones graves. Los estudios muestran que anorexia y bulimia casi duplican ciertos riesgos durante el embarazo, incluyendo sangrados, vómitos severos, abortos espontáneos, bajo peso al nacer y partos prematuros.

La importancia del apoyo temprano

La clave para superar estos desafíos es el apoyo temprano, sin juicio y coordinado entre obstetras, nutricionistas y psicólogos. La instructora de yoga Courtney Louise cuenta cómo el posparto fue mentalmente muy doloroso para ella, sintiendo tanta rabia que se iba al coche a gritar, y cómo se sentía atrapada. Esta sensación de encierro explica por qué un 13% de las madres en posparto cumplen criterios clínicos de trastorno alimentario.

La recuperación como oportunidad

Los expertos insisten en que el embarazo también puede ser una oportunidad única para sanar. La motivación de dar a luz a un hijo sano puede ser el impulso necesario para romper el ciclo de los trastornos alimentarios. La recuperación puede empezar aquí, con el apoyo adecuado y la disposición a hablar sobre los problemas sin miedo al juicio.

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