El peligro silencioso de los ‘superhongos’: una amenaza creciente para la salud pública
La amenaza de los superhongos es real y creciente

El peligro silencioso de los ‘superhongos’: una amenaza creciente para la salud pública
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado una alerta sobre la creciente amenaza de los ‘superhongos’, que pueden causar infecciones graves en personas vulnerables. Aunque nos centramos en las superbacterias, la verdad es que los hongos resistentes al tratamiento también son una amenaza silenciosa para la salud pública.
El hongo Candida auris es un ejemplo de cómo un patógeno puede evadir los tratamientos convencionales y causar enfermedades graves en personas con sistemas inmunes debilitados. El Instituto de Salud Carlos III ha analizado más de 300 aislamientos de pacientes en 19 países y ha encontrado que este hongo es capaz de propagarse rápidamente entre pacientes frágiles, lo que lo convierte en una amenaza para la salud pública.
La expansión de C. Auris no se centra únicamente en la capacidad para evadir los tratamientos convencionales, sino también en su capacidad de formar biopelículas en superficies hospitalarias o dispositivos médicos. Esto puede provocar que un objeto que usan varios pacientes se ‘contagié’ e ir propagando la infección entre estos.
La verdad es que a día de hoy hay muchos hongos de la familia Candida que conviven con nosotros al estar en nuestra piel de manera natural, y sin causar problemas. El detonante llega cuando nuestras defensas caen porque estamos enfermos, inmunodeprimidos por un trasplante o de manera natural por ser más mayores. Y es aquí donde este hongo pasa de ser un ser que convive con nosotros ‘en paz’ a invadirnos completamente y causar enfermedad.
Paradójicamente, nuestro empeño por matar bacterias tiene parte de la culpa, puesto que aquí los expertos apuntan a un problema estructural de abuso de los antibióticos de amplio espectro que “barre” la flora bacteriana natural de nuestro cuerpo. De esta manera, si se destruyen bacterias que colonizan nuestro sistema digestivo, por ejemplo, da pie a que queden ‘huecos’ libres que pueden ser usados por los hongos sin control.
A esto se le suma un problema farmacológico grave, ya que ahora mismo no tenemos muchos medicamentos para luchar contra los hongos. Y el problema está en que su estructura se parece bastante a las superficies de nuestras propias células al contar con colesterol en muchos casos. Esto provoca que los fármacos que destruyan al hongo sin producir un efecto tóxico sobre el paciente no sean muy abundantes.
Aunque nos centramos en C. Auris, hay otras amenazas en este mismo reino, como por ejemplo Scedosporium prolificans, un hongo multirresistente que, mediante mecanismos de evasión únicos, causa tasas de mortalidad altísimas en pacientes inmunodeprimidos.
La solución a esta crisis de los superhongos y las superbacterias no puede ser solo parches, sino una estrategia unitaria que englobe la salud humana, animal y los ecosistemas. Y es que ahora mismo el uso de fungicidas en la agricultura de forma masiva entrega a los hongos del entorno para resistir nuestros medicamentos que usamos en los pacientes más graves.
En conclusión, la amenaza de los superhongos es real y creciente, y es hora de que nos tomemos en serio esta crisis y busquemos soluciones efectivas para abordarla.
Imágenes | Adrian Lange
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