El petrolero Caroline Bezengi: un desastre ambiental sin precedentes en Omán
El petrolero Caroline Bezengi es un desastre ambiental sin precedentes en Omán, con una mancha de crudo que cubre 390 kilómetros cuadrados

El petrolero Caroline Bezengi: un desastre ambiental sin precedentes en Omán
Un petrolero sin propietario activo, sin bandera reconocida y sin seguro verificable está derramando crudo ruso frente a las costas de Omán desde hace semanas, con una mancha que ya cubre unos 390 kilómetros cuadrados en una zona marina protegida y que continúa expandiéndose a un ritmo que alarma a organismos internacionales y grupos ambientales.
El incidente del Caroline Bezengi
El barco es el Caroline Bezengi, un petrolero de 274 metros que transportaba unos 800.000 barriles de crudo ruso bajo sanciones internacionales. Encalló el 30 de junio cerca de las islas Hallaniyat, frente a la gobernación meridional de Dhofar, en un área que forma parte de una reserva natural marina.
La respuesta oficial omaní
La respuesta oficial omaní se apoya en un sistema de monitoreo con imágenes satelitales, modelos ambientales y operaciones de buceo. Mohammed bin Abdullah Al-Rawahi, director general de Asuntos Marítimos del Ministerio de Transporte, reconoció que las condiciones meteorológicas dificultaron las operaciones técnicas.
La situación ambiental
La mancha se extiende al noreste de las islas Hallaniyat y, en su punto más cercano, queda a unos siete kilómetros de la costa. El seguimiento oficial recogido por Oman Daily indicó que la extensión observada a lo largo de la trayectoria de la contaminación alcanzó aproximadamente 449 kilómetros, con un desplazamiento previsto de unos 121 kilómetros adicionales en las siguientes 48 horas, sujeto a variaciones por vientos, corrientes y estado del mar.
La cadena de responsabilidades rota
Lo que complica aún más la situación es la cadena de responsabilidades rota. En un incidente marítimo convencional, la cadena de responsabilidad recorre tres eslabones: el propietario del buque, el club de protección e indemnización (P&I) que lo asegura y el Estado de bandera bajo el que está registrado. En el caso del Caroline Bezengi, los tres eslabones están cortados o directamente ausentes.
El impacto ambiental
El incidente se produce en un momento de máxima tensión diplomática en torno a la llamada flota fantasma rusa. El presidente Vladimir Putin aprovechó una visita al crucero portamisiles Variag en la isla de Sajalín para advertir que Moscú respondería de forma “simétrica” si gobiernos europeos confiscan buques mercantes rusos, y que esa respuesta no se limitaría a los mismos mares donde se produjera la incautación.
Un poco de historia sobre la flota fantasma rusa
La flota fantasma rusa se refiere a una serie de barcos que navegan bajo bandera rusa, pero que en realidad están controlados por empresas y propietarios que buscan evadir sanciones internacionales. Estos barcos suelen transportar cargamentos de crudo y otros productos que están sujetos a restricciones comerciales.
La Unión Europea (UE) ha estado trabajando para endurecer la presión sobre estos barcos, con retenciones de naves y tripulaciones para inspecciones. Sin embargo, la situación es complicada, ya que muchos de estos barcos están registrados en países con regulaciones laxas y es difícil determinar la verdadera propiedad y control de los mismos.
El incidente del Caroline Bezengi es solo el último ejemplo de los problemas que plantea la flota fantasma rusa. La falta de regulación y control sobre estos barcos puede tener consecuencias desastrosas para el medio ambiente y la seguridad marítima.
Las raíces del problema
El problema de la flota fantasma rusa se remonta a la invasión rusa de Ucrania en 2022. Desde entonces, la UE y otros países han impuesto sanciones a Rusia, incluyendo restricciones comerciales y financieras.
Sin embargo, muchos barcos rusos han encontrado formas de evadir estas sanciones, utilizando banderas de conveniencia y registrándose en países con regulaciones laxas. Esto ha permitido a estos barcos continuar operando y transportando cargamentos de crudo y otros productos, a pesar de las restricciones comerciales.
La situación es complicada y requiere una respuesta internacional coordinada. La UE y otros países deben trabajar juntos para endurecer la presión sobre la flota fantasma rusa y asegurarse de que se cumplan las sanciones internacionales.
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