El secreto profesional en la era digital: ¿pueden los chatbots reemplazar a los abogados?
El secreto profesional en la era digital: ¿pueden los chatbots reemplazar a los abogados?

La inteligencia artificial y el secreto profesional
La inteligencia artificial dejó de ser una novedad para convertirse en una herramienta cotidiana. Sin embargo, un reciente fallo en Estados Unidos marcó un precedente relevante en cuanto al secreto profesional y la inteligencia artificial.
El caso del Distrito Sur de Nueva York
Un juez federal del Distrito Sur de Nueva York dictó un fallo que establece que las conversaciones mantenidas con un chatbot de inteligencia artificial no están protegidas por el privilegio abogado-cliente. El acusado en un caso de fraude había generado más de treinta documentos con intercambios mantenidos con una plataforma de inteligencia artificial antes de su detención.
El tribunal rechazó el planteo de los abogados de que esas conversaciones estaban protegidas por el secreto profesional, argumentando que una inteligencia artificial no es un abogado y no tiene matrícula. El fallo establece que si la comunicación no nació dentro del vínculo abogado-cliente, no puede adquirir ese carácter con posterioridad.
El riesgo probatorio en la era digital
El caso pone el foco en el riesgo probatorio en investigaciones penales. El secuestro de dispositivos electrónicos es una práctica habitual, y conversaciones con inteligencia artificial pueden ser utilizadas como prueba. Si en esos registros aparecen hipótesis defensivas, reconocimientos de hechos o estrategias, esos registros pueden ser utilizados para confirmar teorías del caso.
La situación en Argentina
En Argentina, el secreto profesional protege la relación entre abogado y cliente. Sin embargo, esa protección opera dentro de ese vínculo específico. Cuando una persona utiliza aplicaciones abiertas para analizar su situación jurídica, esa conversación no integra automáticamente el ámbito protegido.
Este precedente internacional refuerza la idea de que el análisis estratégico y el asesoramiento jurídico deben canalizarse a través del abogado y dentro del marco profesional correspondiente. Consultar en entornos digitales abiertos puede exponer a una persona a que sus propias palabras sean utilizadas para fundar o reforzar una imputación.
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