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La caída de Maduro y el nuevo orden en Venezuela

La caída de Maduro marca el fin de una era en Venezuela, pero ¿qué significa para el futuro del país?

El fin de una era

La noticia que conmocionó al mundo entero: las fuerzas especiales estadounidenses derrocaron de forma rápida y pública al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Ahora, las personas que una vez lo mantuvieron en el poder están siendo expulsadas de sus posiciones de forma gradual y discreta. Algunas han sido despedidas o detenidas, y otras miran con nerviosismo por encima del hombro, preocupadas por ser las siguientes.

A los oligarcas cercanos a la familia de Maduro se los han llevado de sus casas. Sus aliados políticos han sido destituidos sumariamente de sus cargos. Sus parientes han sido apartados de los negocios y se les ha prohibido aparecer en los medios de comunicación.

La labor de limpieza

La labor de limpieza la está llevando a cabo la exvicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, quien ahora dirige el país siguiendo las instrucciones del gobierno de Donald Trump. Las detenciones y purgas de dirigentes se han desarrollado sin ninguna explicación pública, pero a menudo con la aprobación y, a veces, a instancias de la Casa Blanca, según personas próximas al gobierno de Rodríguez.

Después de que Maduro fuera llevado en enero a una prisión de Nueva York, Rodríguez se presentó como la reacia y temporal sustituta de un líder caído, denunciando su captura como un ataque ilegal contra su país. Pero ahora, sin Maduro, está desmantelando su camarilla gobernante y emprendiendo la mayor redistribución de poder que se ha visto en Venezuela en décadas.

La reestructuración del liderazgo nacional

La reestructuración del liderazgo nacional, combinada con nuevas leyes clave y la alianza con Trump, está remodelando Venezuela y la gestión de una de las mayores reservas de petróleo del planeta, justo cuando el mundo se enfrenta a la agitación energética provocada por la guerra en Medio Oriente.

En los tres meses transcurridos desde la captura de Maduro, Rodríguez ha cambiado a 17 ministros, sustituido a mandos militares e instalado a nuevos diplomáticos. También ha supervisado la detención de al menos tres empresarios vinculados a Maduro, ha despedido a varios de los parientes del presidente depuesto y ha excluido en gran medida a su familia de los contratos petroleros.

Los cambios y sus consecuencias

Los cambios han aportado poca transparencia o pluralismo a un gobierno que sigue siendo autoritario. La oposición venezolana afirma que, en lugar de devolver el país a la democracia, Rodríguez está consolidando su propio gobierno.

Pero ella difícilmente toma todas las decisiones por sí misma. Después de capturar a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en una abrumadora demostración de fuerza, el gobierno de Trump amenazó con atacar de nuevo a Venezuela si los nuevos dirigentes se negaban a cooperar.

Varios funcionarios venezolanos de alto rango y allegados del gobierno han dicho que parece que Rodríguez gobierna con una pistola en la cabeza.

La transformación de Venezuela

La transformación de Venezuela, que ha pasado de ser adversaria de Estados Unidos a un protectorado, ha dejado atónitos a la mayoría de los venezolanos.

Las encuestas muestran que la gran mayoría de los venezolanos acoge con satisfacción el fin de los 13 años de gobierno autocrático de Maduro, impuesto mediante la violencia, la corrupción y el fraude electoral.

Muchos también siguen siendo escépticos respecto a Rodríguez, quien durante mucho tiempo fue funcionaria en el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela y que nunca antes había ocupado un cargo electo.

Pero para los amigos de Maduro, sus socios comerciales y sus compañeros del partido gobernante, el nuevo panorama político ha dado lugar a una vorágine desconocida de ansiedad y peligro.

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