La cúpula iraní en ruinas: el impacto de la ofensiva de Estados Unidos e Israel
La ofensiva de Estados Unidos e Israel ha eliminado a la élite política y militar iraní, pero Teherán ha demostrado capacidad para reemplazar a sus caídos y mantener la estructura del Estado en funcionamiento

El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva sin precedentes contra Irán, que incluyó ataques masivos contra los activos militares y el liderazgo de la República Islámica. En el primer día de operaciones, los ataques fulminaron a seis de las figuras más poderosas del régimen. En las semanas siguientes, la campaña continuó eliminando a ministros, comandantes y asesores clave.
La eliminación de la élite política y militar iraní
El resultado fue la eliminación sistemática de la élite política y militar iraní que no tiene parangón en la historia reciente de Medio Oriente. El presidente Donald Trump llegó a proclamar que había logrado un “cambio de régimen” en Irán. Pero la realidad contradijo esa lectura: Teherán demostró una capacidad inesperada para reemplazar a sus caídos y mantener la estructura del Estado en funcionamiento, incluso bajo el fuego de las potencias más avanzadas militarmente del mundo.
La muerte del ayatolá Alí Khamenei
El ayatolá Alí Khamenei, quien gobernó Irán durante casi cuatro décadas como su líder supremo, enfrentando a Estados Unidos e Israel mientras reprimía la disidencia interna y avanzaba en un controvertido programa nuclear, murió tras los ataques combinados del 28 de febrero. En el mismo golpe murieron su esposa, Mansuré Jojasté Bagherzadé, y varios familiares, entre ellos su hija y una de sus nietas. Su hijo Mojtaba resultó herido, según informó Washington, pero sobrevivió.
La sucesión de Mojtaba Khamenei
La muerte de Khamenei fue el epicentro del conflicto. Bajo su conducción, Irán había expandido su influencia regional, construido un programa nuclear que desafió décadas de presión occidental y resistido sanciones que asfixiaron la economía del país. Su muerte abrió la primera crisis de sucesión desde la fundación de la República Islámica en 1979. La Asamblea de Expertos, el cuerpo de 88 clérigos encargado de designar al líder supremo, convocó una sesión de emergencia y nombró a Mojtaba Khamenei como nuevo líder supremo del régimen.
La continuidad de la estructura de poder
Lo que emergió de tres meses de bajas en la cúpula iraní no fue el colapso que Trump anticipó, sino una estructura de reemplazo que funcionó con una velocidad desconcertante. Cada posición vacante fue cubierta. El nuevo líder supremo emitió su primer mensaje estratégico el 12 de marzo, prometiendo que la venganza no había concluido y exigiendo que los países vecinos expulsaran a los que él llamó invasores.
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