Córdoba

La lucha de los feriantes de Güemes: un problema de aguas servidas que no cesa

La lucha de los feriantes de Güemes contra las aguas servidas que inundan sus puestos de trabajo

En el corazón de la ciudad de Córdoba, en el barrio de Güemes, un grupo de artesanos y feriantes se enfrentan a un problema que parece no tener fin: la presencia constante de aguas servidas en sus puestos de trabajo. Esta situación, que ya lleva años, no solo afecta a los feriantes sino también a los miles de vecinos y turistas que visitan la feria cada fin de semana.

Un reclamo que comenzó en 2019

Las comisiones de las ferias han presentado numerosos reclamos ante el municipio desde 2019, pero hasta el momento, no han obtenido resultados concretos. La situación se volvió aún más crítica a principios de este año, cuando los trabajadores decidieron intervenir durante un recorrido del intendente Daniel Passerini por el lugar.

Una reunión con la subsecretaria de Cultura y Empleo

Tras este episodio, la subsecretaria de Cultura y Empleo, Soledad Ferraro, se reunió con representantes de las ferias. En la reunión, Ferraro explicó que existe un proyecto integral para renovar toda la zona de Güemes, que incluye el Paseo de las Artes y las veredas. Sin embargo, este proyecto depende de una obra con costos millonarios, y según indicó Ferraro, no hay fondos disponibles a nivel municipal, provincial ni nacional para llevarla adelante.

Sin fondos ni permisos

La alternativa que queda es el financiamiento privado, una vía que podría demorar años en concretarse. Mientras esperan una solución definitiva, los afectados propusieron alternativas más simples, como la instalación de una canaleta para desviar el agua hacia la calle Belgrano o la construcción de una lomada. Sin embargo, el municipio rechazó ambas propuestas y no autorizó ninguna intervención en la vía pública.

El origen del problema

El conflicto se originó en 2019, cuando el adoquinado de la calle Belgrano, parte del proyecto Portal de Güemes, modificó el escurrimiento natural del agua. Antes, el agua corría en línea recta hacia el Patio Olmos. Tras la obra, el líquido proveniente de los comercios de la Belgrano comenzó a desviarse hacia la calle Laprida, donde el nivel del asfalto es más bajo.

Un problema que afecta a la comunidad

Los inspectores municipales, en caso de descubrir el origen de los deshechos, labran actas y multan a los comercios responsables de los vertidos, pero esa sanción no resuelve el problema estructural porque el agua sigue acumulándose en el lugar y obligando a los transeúntes a saltar charcos contaminados. Ante esta situación, los artesanos decidieron realizar un corte de la calle Belgrano una vez al mes para llamar la atención sobre el problema.

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