Argentina

La muerte inexplicable de Mónica Jouvet: la cena a la que nunca llegó y la escena que presagió el final

La historia de amor y tragedia que marcó la vida de Mónica Jouvet y su marido Pablo Alarcón

La muerte inexplicable de Mónica Jouvet: la cena a la que nunca llegó y la escena que presagió el final

Un destino marcado?

El 8 de abril de 1981, la actriz argentina Mónica Jouvet, de apenas 25 años de edad, estaba protagonizando la obra Hay que salvar a los delfines, en el teatro Blanca Podestá. Todo parecía normal. Pero en el entreacto, el reconocido agente de prensa Tito Rivié la invitó a tomar un café después de la función. De haber aceptado, posiblemente, Mónica todavía estaría en este mundo.

La respuesta de Mónica

Su respuesta fue contundente: “Pablo me está esperando con un pollo al horno y tengo mucho que estudiar para la tele. Estoy muy cansada, me voy para casa”. El Pablo al que hacía referencia era, ni más ni menos, que Pablo Alarcón, su marido. Y lo que decía era cierto: el actor le había preparado una cena para que ella pudiera llegar y, de inmediato, ponerse a estudiar los libretos de Un latido distinto, la novela éxito de ATC en la que compartía elenco con Carlos Olivieri, María Aurelia Bisutti, Raúl Filippi, Mariángeles Ibarreta, Alberto Argibay, Donna Caroll, Enzo Bellomo e Hilda Bernard.

La noche del accidente

Claró que la premura no era tal como para que ella se expusiera a correr riesgos. Pero, apenas salió a la puerta del teatro, el boletero la ayudó a pedir un taxi. Sin embargo, viendo que el conductor del primer vehículo que paró era demasiado joven, Mónica optó por dejarlo pasar. “A ver si se me tira un lance”, le dijo un poco en serio y un poco en broma al trabajador de la sala. Si se hubiera subido a ese coche, posiblemente, estaría viva.

La escena que presagió el final

La actriz se montó al coche siguiente. El tercero. Ese que la llevó, sin escalas, a su prematuro final. Habían pasado apenas unos minutos de la medianoche, cuando en la esquina de Junín y Avenida Córdoba, un colectivo de la línea 109 chocó contra el taxi en el que viajaba la actriz provocándole graves lesiones. El primero en ser asistido fue el colectivero, Héctor Sequeira, quien fue trasladado al Hospital Fernández luego de haber sufrido varios golpes.

La tragedia se desata

Mónica, en cambio, no recibió auxilio inmediato. Recién fue trasladada al Hospital de Clínicas cuando un patrullero que pasó por allí se apiadó de ella. Tenía traumatismo de cráneo, fracturas en las costillas y el brazo y había quedado sin conocimiento. Alarcón se quedó esperando a su esposa con la cena lista. Pero ella nunca llegó. Tanto el chofer del colectivo como el taxista, Claudio Soriano, quedaron detenidos tras el accidente.

La agonía de Mónica

Pero determinar las responsabilidades no alcanzaba para revertir la situación en la que se encontraba Jouvet. Después de ser intervenida quirúrgicamente, la actriz fue trasladada al Hospital Italiano, donde le practicaron una tomografía. Y luego regresó a la terapia intensiva del nosocomio de la UBA con un “coma 4 en estado estacionario”, según lo que reflejaba el parte médico. Nunca mejoró. Su marido no se movió de su lado. Y su íntima amiga, la también actriz María Valenzuela, se puso a disposición de él para brindarle toda su ayuda y acompañamiento.

El final de una vida llena de pasión

El desconsuelo de todos, familiares, amigos, colegas y público en general, era inevitable. Pero ninguno perdía las esperanzas de que se produjera un milagro. Sin embargo, con el correr de los días, su cuadro se empezó a complicar. El 15 de abril, Mónica pasó su cumpleaños número 26 en su cama de cuidados intensivos. Los médicos remarcaron que había sufrido una “desmejora a raíz de la grave situación y complicaciones en el proceso respiratorio”. Y, a esa altura, el desenlace parecía inevitable.

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