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La tradición de chocolate de la reina Isabel II: un ritual íntimo y generoso

La reina Isabel II tenía una tradición especial con su pastel de cumpleaños de chocolate, que se ha convertido en un ritual íntimo y generoso

El pastel de cumpleaños de la reina

La reina Isabel II tenía una tradición muy especial cuando se trataba de su cumpleaños. Cada año, se preparaba un pastel de chocolate según una receta heredada de su abuela, la reina María. Este pastel no era solo cualquier postre, sino que se había convertido en un ritual íntimo y generoso que la reina compartía con su personal en el Palacio de Buckingham.

La disciplina personal de la reina con su torta de cumpleaños de chocolate fue una de las tradiciones más íntimas de la monarquía británica. Cada año, la monarca seguía la costumbre de comer solo una pequeña porción y destinaba el resto del postre al personal del Palacio de Buckingham.

La receta secreta

La receta del pastel de chocolate se remonta a la reina María, abuela de Isabel II, y ha sido preservada por los chefs reales a lo largo de varias generaciones. El postre mantuvo intacto su simbolismo y su sabor, de chef a chef y de monarca a monarca. El ex chef real Darren McGrady, quien trabajó en la cocina del palacio durante 11 años, relató que la torta consistía en un bizcocho genovés de chocolate ligero, cubierto de ganache de chocolate oscuro y recubierto con más chocolate.

La reina Isabel II tomaba una pequeña porción durante su cumpleaños y pedía que el resto regresara a la cocina. En los días siguientes, repartía nuevas rebanadas antes de ordenar que el pastel se cortara y se enviara al área de comidas del personal. Según McGrady, no se desperdiciaba nada en el Palacio de Buckingham.

Un ritual familiar

La tradición de la reina Isabel II con su pastel de cumpleaños no solo se limitaba a la calidad del postre, sino que también tenía un origen profundamente familiar. La receta del pastel de chocolate se remonta a la reina María, abuela de Isabel II, y ha sido preservada por los chefs reales a lo largo de varias generaciones. El postre mantuvo intacto su simbolismo y su sabor, de chef a chef y de monarca a monarca.

La reina Isabel II festejaba dos cumpleaños cada año: el natalicio real, el 21 de abril, y el cumpleaños oficial, celebrado el segundo sábado de junio durante el desfile militar conocido como Trooping the Colour. En ambas ocasiones, el pastel de chocolate mantenía su lugar en el menú de la reina y reforzaba el valor de las tradiciones reales.

La fascinación por el chocolate

La predilección de la reina Isabel II por el chocolate era ampliamente reconocida entre los miembros de su entorno. Su preferencia por este ingrediente marcó muchas celebraciones familiares, como resaltó el ex chef real en conversación con el medio. La reina sentía una verdadera fascinación por el chocolate, reflejada cada año en su elección de postres, reafirmando así que ninguna otra tentación resultaba más irresistible para su paladar.

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