Moldavia denuncia la caída de misiles y drones rusos en su suelo durante el ataque a Ucrania
La presidenta sandu avisa que cinco proyectiles rusos cruzaron el espacio aéreo moldavo y causaron daños materiales.

Moldavia denuncia la caída de misiles y drones rusos en su suelo durante el ataque a Ucrania
La presidenta moldava Maia Sandu confirmó este sábado que cinco proyectiles de origen ruso, entre misiles del tipo Banderol y drones, impactaron en territorio nacional mientras Moscú lanzaba una ofensiva contra Ucrania. “Estos proyectiles violaron nuestro espacio aéreo y explotaron en nuestro territorio”, señaló la mandataria en sus redes, añadiendo que la acción pone en riesgo vidas en toda Europa.
Los puntos de impacto y la respuesta de las autoridades
El Ejército de Moldavia registró explosiones en varias localidades del sureste, próximas a la región ucraniana de Odesa. Los restos de drones fueron hallados fuera del área urbanizada de Căuşeni, cerca de la aldea de Dubovca, en el distrito de Hânceşti; entre Delacau y Puhaceni, en Anenii Noi; y en Crocmaș, distrito de Ștefan Vodă, donde la detonación provocó un incendio de vegetación y daños materiales. Sandu había advertido previamente que los drones rusos habían ingresado al espacio aéreo moldavo más de 45 veces durante el año, ocho de ellas en la última semana.
Un sexto vuelo no autorizado y la reacción de Lituania
Los militares también reportaron un sexto vuelo no autorizado el mismo día. El aparato cruzó el espacio moldavo a las 08:04 desde Udobnoe, localidad de la región ucraniana de Odesa, y abandonó el país un minuto después con rumbo a Biliaivka, también en Ucrania. La alerta se extendió a Lituania, donde se cerró temporalmente el espacio aéreo del aeropuerto de Vilna y la OTAN desplegó una patrulla aérea para identificar la amenaza. Según el Centro Nacional de Gestión de Crisis lituano, los objetos voladores no identificados provenían de Bielorrusia, aliado cercano de Rusia que alberga misiles rusos y cuya política exterior favorece la ofensiva contra Kiev.
Repercusiones en la capital ucraniana y la escalada de la guerra
Mientras tanto, Rusia instó a diplomáticos y ciudadanos extranjeros a abandonar Kiev, anunciando que la capital volverá a ser blanco de “ataques aéreos masivos”. Horas después, un bombardeo alcanzó el Puente Norte, una de las ocho estructuras que cruzan el Dniéper en la ciudad. El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, informó que el puente fue impactado tras una alerta por drones, sumándose a la serie de ataques que en los últimos días han puesto bajo presión los pasos elevados estratégicos de la capital. El Puente Sur también había sido objetivo, quedando cerrado al tránsito y generando graves embotellamientos.
El desafío de la defensa antiaérea y el impacto local
Ucrania enfrenta una escasez crítica de sistemas de defensa antiaérea, lo que dificulta la intercepción de drones de alta velocidad y misiles de alcance intermedio. Cada nuevo impacto genera no solo pérdidas materiales, sino también una sensación de inseguridad que se extiende más allá de la frontera ucraniana, como quedó patente en Moldavia. La población moldava, acostumbrada a vivir al margen del conflicto, ahora percibe la amenaza directa de la guerra, lo que podría traducirse en mayores gastos de seguridad y presión sobre los recursos estatales.
Un poco de historia sobre la vulnerabilidad de Moldavia
Desde la disolución de la URSS, Moldavia ha mantenido una política de neutralidad y ha buscado equilibrar sus relaciones entre la Unión Europea y Rusia. Sin embargo, su posición geográfica, limitada zona aérea y escaso presupuesto de defensa la convierten en un blanco fácil para incidentes colaterales. En 2014, durante la crisis de Crimea, Moldavia también registró violaciones de su espacio aéreo, aunque sin consecuencias mortales. La actual escalada evidencia la necesidad de reforzar la vigilancia aérea y de estrechar la cooperación con la OTAN y la UE para evitar que la guerra se extienda más allá de sus fronteras.
Las repercusiones económicas y la respuesta internacional
Los daños materiales en las localidades afectadas, sumados a los costos de reparación de infraestructura y la posible reubicación de población, representan un golpe al ya frágil presupuesto moldavo. Además, la incertidumbre generada por la proximidad del conflicto puede afectar la inversión extranjera y el turismo, sectores clave para la economía del país. La comunidad internacional, a través de la UE y la OSCE, ha condenado la violación del espacio aéreo moldavo y ha ofrecido apoyo técnico para fortalecer la capacidad de detección y respuesta ante amenazas aéreas.
Conclusión: ¿Qué viene para Moldavia?
El incidente subraya la complejidad del conflicto en Europa del Este, donde la guerra entre Rusia y Ucrania se vuelve cada vez más transversal. Para Moldavia, la prioridad será reforzar su defensa aérea, buscar garantías de seguridad con sus socios occidentales y mitigar el impacto económico de los daños colaterales. Mientras tanto, la población seguirá atenta a cualquier nuevo episodio, consciente de que la estabilidad de la región depende de la capacidad de los gobiernos para contener la expansión del conflicto.
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